19.8.13

El día que me casé ~ El novio

Todo el tiempo hablando de la novia; que si yo llevaba esto, que si compré esto otro, me hice aquello... blablabla...
Señores, el novio también existe. La prueba es que me casé con uno y sin él yo no hubiera tenido boda. Y los novios no van a ir en pelotillas, que también quieren lucir guapos, en su estilo pero guapos, que también son protagonistas. Así que hoy la entrada es suya. Del mío. Del novio. De mi novio quiero decir. De mi entonces novio, rectifico.

El traje y los zapatos.
Viajamos un momento en el tiempo y nos situamos al principio, en el último fin de semana de marzo. Aquel primer fin de semana de los preparativos de la boda en serio que fue tan productivo. Lo primero que hicimos fue buscar el traje del novio. No tardamos mucho en encontrar el traje que teníamos en mente para nuestra boda. Un traje elegante pero con un punto informal. No queríamos un traje negro, tan serio y menos en junio, para una boda de tarde, que en Madrid ya hace bastante calor. Para nuestra boda iría genial un gris, ya que estaba en los colores de la misma, o en su defecto una tonalidad en la gama de los marrones tirando a camel o un poco más oscuro. El traje que encontramos tenía un gris perfecto.
El color gris a veces puede resultar tristón o anodino pero éste le daba un toque cálido.
La hechura era con ese punto modernillo y a mi novio le sentaba como un guante. Al lado del traje vi los zapatos. Unos zapatos de cordones en piel vuelta color piedra con la puntera negra en piel normal. Me encantaron. Se los probó y le encantaron también.
Lo difícil era aunar gris con color piedra. La camisa sería la que serviría de puente entre los dos tonos. Fue gracioso porque a pesar de que el dependiente, que era muy majo, entendía que con el traje gris lo lógico habría sido recurrir a un zapato negro le gustó la idea así que se empeñó en encontrar una camisa que pudiera encajar pero todas las que tenían en la tienda eran estampadas así que tuvimos que buscarla en otro sitio. Al final encontramos una camisa en color vainilla que visualmente uniría los zapatos con el traje (y con mi vestido) y ya solo nos faltaba el remate del atuendo del novio.

La pajarita y el pañuelo
Una de las cosas que le propuse fue llevar pajarita en vez de corbata. La pajarita da un aspecto más informal (cuando el traje es de gala es todo lo contrario, es de lo más formal que hay), más fresco y más acorde con el tipo de boda que íbamos a celebrar.
Tiene un punto intelectual y para mí es inevitable ver por la calle a un hombre con traje y pajarita camino del trabajo y pensar que es profesor, científico, filósofo o alguien relacionado con la docencia y/o las profesiones pensantes. Mi novio es profe así que con esa idea de darle significado a los pequeños detalles de nuestra boda era una muy buena idea.

Se abrió otro frente sin saberlo. Descubrimos que en Madrid se venden corbatas, casi cualquier tipo de corbata y en cualquier color, pero no pajaritas.
Las pajaritas están restringidas al ámbito del frac, chaqué o traje de gala. Es lógico que no siendo habitual ver a hombres con ellas las tiendas no vean la necesidad de tenerlas a la venta pero a nosotros nos supuso buscar y buscar.

Eché un vistazo en Etsy, no se me ocurría otro sitio, pero nada de lo que encontré nos gustaba. O se las veía poco consistentes o los tonos no coincidían o tenían dibujos que se salían de nuestra idea. Habíamos pensado en ir a una tienda del barrio donde venden trajes de novio y pajaritas pero yo tenía mis dudas porque todo lo que había allí era muy formal y no iba a pegar nada con nuestro traje.
Pero una es cabezona y otro día volví a darme una vuelta por Etsy, por mirar, y la encontré. Supe que ésa era la pajarita, era perfecta, incluso solo viendo la foto en la tienda.
A él le pareció bien, que era quien tenía la última palabra y la pedimos. La vendedora fue muy agradable y me indicó cómo debía hacer para pedir también el pañuelo del bolsillo a juego.
Coincidió que la tienda era española así que el envío fue muy rápido y ya solo quedaba aprender a hacer correctamente el nudo :S 
Lo bueno es que también traía la posibilidad de, una vez hecha, desengancharla de atrás para no tener que estar haciéndola cada vez. Me gustó mucho la tienda, estaban en todos los detalles y el acabado era impecable.



¡¿Y las fotos del traje?! ¡¿Los zapatos?!...
No voy a desvelar el misterio, que el novio también quiere reservarse para el final. :)

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