Mostrando entradas con la etiqueta el día que me casé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el día que me casé. Mostrar todas las entradas

19.8.13

El día que me casé ~ El novio

Todo el tiempo hablando de la novia; que si yo llevaba esto, que si compré esto otro, me hice aquello... blablabla...
Señores, el novio también existe. La prueba es que me casé con uno y sin él yo no hubiera tenido boda. Y los novios no van a ir en pelotillas, que también quieren lucir guapos, en su estilo pero guapos, que también son protagonistas. Así que hoy la entrada es suya. Del mío. Del novio. De mi novio quiero decir. De mi entonces novio, rectifico.

El traje y los zapatos.
Viajamos un momento en el tiempo y nos situamos al principio, en el último fin de semana de marzo. Aquel primer fin de semana de los preparativos de la boda en serio que fue tan productivo. Lo primero que hicimos fue buscar el traje del novio. No tardamos mucho en encontrar el traje que teníamos en mente para nuestra boda. Un traje elegante pero con un punto informal. No queríamos un traje negro, tan serio y menos en junio, para una boda de tarde, que en Madrid ya hace bastante calor. Para nuestra boda iría genial un gris, ya que estaba en los colores de la misma, o en su defecto una tonalidad en la gama de los marrones tirando a camel o un poco más oscuro. El traje que encontramos tenía un gris perfecto.
El color gris a veces puede resultar tristón o anodino pero éste le daba un toque cálido.
La hechura era con ese punto modernillo y a mi novio le sentaba como un guante. Al lado del traje vi los zapatos. Unos zapatos de cordones en piel vuelta color piedra con la puntera negra en piel normal. Me encantaron. Se los probó y le encantaron también.
Lo difícil era aunar gris con color piedra. La camisa sería la que serviría de puente entre los dos tonos. Fue gracioso porque a pesar de que el dependiente, que era muy majo, entendía que con el traje gris lo lógico habría sido recurrir a un zapato negro le gustó la idea así que se empeñó en encontrar una camisa que pudiera encajar pero todas las que tenían en la tienda eran estampadas así que tuvimos que buscarla en otro sitio. Al final encontramos una camisa en color vainilla que visualmente uniría los zapatos con el traje (y con mi vestido) y ya solo nos faltaba el remate del atuendo del novio.

La pajarita y el pañuelo
Una de las cosas que le propuse fue llevar pajarita en vez de corbata. La pajarita da un aspecto más informal (cuando el traje es de gala es todo lo contrario, es de lo más formal que hay), más fresco y más acorde con el tipo de boda que íbamos a celebrar.
Tiene un punto intelectual y para mí es inevitable ver por la calle a un hombre con traje y pajarita camino del trabajo y pensar que es profesor, científico, filósofo o alguien relacionado con la docencia y/o las profesiones pensantes. Mi novio es profe así que con esa idea de darle significado a los pequeños detalles de nuestra boda era una muy buena idea.

Se abrió otro frente sin saberlo. Descubrimos que en Madrid se venden corbatas, casi cualquier tipo de corbata y en cualquier color, pero no pajaritas.
Las pajaritas están restringidas al ámbito del frac, chaqué o traje de gala. Es lógico que no siendo habitual ver a hombres con ellas las tiendas no vean la necesidad de tenerlas a la venta pero a nosotros nos supuso buscar y buscar.

Eché un vistazo en Etsy, no se me ocurría otro sitio, pero nada de lo que encontré nos gustaba. O se las veía poco consistentes o los tonos no coincidían o tenían dibujos que se salían de nuestra idea. Habíamos pensado en ir a una tienda del barrio donde venden trajes de novio y pajaritas pero yo tenía mis dudas porque todo lo que había allí era muy formal y no iba a pegar nada con nuestro traje.
Pero una es cabezona y otro día volví a darme una vuelta por Etsy, por mirar, y la encontré. Supe que ésa era la pajarita, era perfecta, incluso solo viendo la foto en la tienda.
A él le pareció bien, que era quien tenía la última palabra y la pedimos. La vendedora fue muy agradable y me indicó cómo debía hacer para pedir también el pañuelo del bolsillo a juego.
Coincidió que la tienda era española así que el envío fue muy rápido y ya solo quedaba aprender a hacer correctamente el nudo :S 
Lo bueno es que también traía la posibilidad de, una vez hecha, desengancharla de atrás para no tener que estar haciéndola cada vez. Me gustó mucho la tienda, estaban en todos los detalles y el acabado era impecable.



¡¿Y las fotos del traje?! ¡¿Los zapatos?!...
No voy a desvelar el misterio, que el novio también quiere reservarse para el final. :)

14.8.13

El día que me casé ~ Los detalles generales: el peinado, el maquillaje, el arreglo del coche, el libro de invitados y la decoración de la mesa

El peinado fue fácil. Lo tenía claro desde el día que vi esta película: 500 días con Summer (500 días juntos) en una escena en la que Zoe Deschanel lleva un moño bajo lateral. Yo no tengo su melena pero algo se podría hacer.
Fui a la peluquería con unas cuantas fotos y el tocado hecho por mi. La prueba del peinado quedó así:


El maquillaje me lo hice yo. Cogí ideas de Isasaweis y de otros tutoriales de youtube, compré el material que me faltaba y ya está. Lo hice porque no me pareció tan complicado y porque desde hace unos años algunas sombras, lápices de ojos y máscaras de pestañas me dan alergia y me ha costado bastante encontrar marcas que no me irriten así que para qué me iba a arriesgar.

El arreglo del coche
Aquí optamos por algo sencillo. Cintas rojas y globos de colores vainilla y lila para atarlos y que volaran al viento. Evidentemente en el trayecto se fueron perdiendo todos pero fue muy divertido.
En un primer momento pensé en usar también rotulador blanco para decorar los cristales, removible, claro, pero luego nos imaginaba a los dos el día después rascando la pintura y se me quitaron las ganas. Tampoco ayudó que no encontrara rotulador blanco que no fuera permanente.
Así que lo sustituí por un cartel que pusimos en la luna trasera.


El libro de invitados
Esta idea fue cambiando mucho. Por un momento el soporte iba a ser un lienzo para después enmarcarlo y colgarlo en casa pero la idea nos pareció un poco farragosa a la hora de que los invitados nos escribieran unas palabras, ¿¿con lápiz?? ¿¿carboncillo?? ¿¿óleo?? Sin haberlo probado nosotros antes no nos convencía así que la desechamos.
Mi novio tuvo la genial idea: Encontró un cuaderno para scrapbooking con las hojas de cartón fino negro y nos pareció perfecto. Los invitados escribirían y firmarían con bolígrafo plateado y dorado y en la portada del libro pondríamos una de nuestras fotos de la preboda con un nota indicativa que iba atada a la espiral. La cita al pie de foto era: "Nuestras huellas no se borran de las vidas que tocamos", de la película Recuérdame. El problema de cómo presentarlo se resolvería después, al decorar la mesa del restaurante.



La decoración de la mesa
El último punto fuerte a la hora de romperse la cabeza fue la decoración de la mesa. Íbamos a celebrar la boda en un restaurante que nos tendría una mesa preparada para los comensales que éramos pero que no sabíamos cómo iba a quedar. La decoración la llevaríamos nosotros pero además de poner bonita la mesa debería ser algo que se pudiera poner en poco tiempo, más o menos fácil de transportar y que tampoco ocupase demasiado espacio porque no sabíamos cuánto tendríamos disponible. Algo así como decorar un sitio a ciegas. Y sin el "algo así como"...

El problema de las flores y las floristerías arrastraba el de las flores de la mesa. Me hubiera gustado que éstas tuvieran relación con el ramo pero dado que el tema del ramo no se solucionó hasta el mismo día de la boda no se podía dejar la decoración también para el final. Por otra parte estaba el problema de la supervivencia de las flores. Tendríamos que transportarlas y mantenerlas en el coche hasta que las fuéramos a colocar y no quería tener que acabar poniendo unos ramos de perejil porque mis flores llegaran mustias. Más aún con el asesoramiento nulo de los floristeros locos.
Así que recurrí a las flores de tela.


Los recipientes los encontramos en un pueblecito de Madrid, en una tienda de tipo rústico que tiene de todo, hasta puertas de madera labradas, cuadros originales, teteras...es una tienda para perderse y vaciarse el bolsillo sin anestesia.
Cuando los vi no sabía aún cómo los iba a usar pero supe que les encontraría su utilidad en la boda.


Las flores y los ramos de lavanda los compré en Ikea después de mucho buscar por internet y en más de una tienda física. Los vasos para las velas los compramos en Casa y el mantel, para que no quedara el espacio tan desnudo, lo hice yo.


Finalmente lo que iba a servir para decorar la mesa sirvió para crear un espacio especial donde presentar el libro de invitados.




12.8.13

El día que me casé ~ El kit del invitad@

En nuestra boda no podíamos olvidarnos de los invitados. Eran pocos pero buenos y queríamos mimarlos todo lo posible. 
Esto se traduce, como ya podéis adivinar (bueno, y además está en el título) en el kit del invitado.
Se dividió en tres categorías: el kit del invitado, el kit de la invitada y el funkit, para l@s niñ@s.

El kit para ellos constaba de toallitas quitamanchas, toallitas refrescantes, analgésicos para el dolor de cabeza, paquete de pañuelos de papel, caramelos, chicles, tiritas, imperdibles y la bolsa de confetti:


El kit para ellas era igual pero añadimos un abanico y una lima de uñas.
El fun kit era más sencillo, contenía bolsa de superenergía (chucherías varias) y la bolsa de confetti:


Cada bolsa con el kit iba identificada por el lacito del asa: morado para ellas, negro para ellos y amarillo los infantiles.


Sencillo ¿verdad? Salvo porque las bolsas para guardar el confetti me las tuve que hacer yo adaptando una plantilla que me descargué de internet. Necesitaba tan pocas que fue directamente la mejor opción:




7.8.13

El día que me casé ~ El porta alianzas

Cuando llegué a plantearme cómo solucionar este punto estaba en el momento en que empezaba a pensar que preparar la boda era un proceso interminable, que cada vez que parecía que estaba cerca de contar con los dedos de una mano cuántas cosas me quedaban por cerrar surgían otras nuevas que requerían un nuevo proceso de creación y elaboración. Ya había diseñado y creado unas pocas que a su vez plantearon algunos contratiempos, siempre con el reloj subido al hombro, susurrando que no podía eternizarme con nada. Ya llevábamos unos cuantos días invertidos en salir de compras, algo de lo que por cierto no soy nada fan y es que prefiero pasar un día de relax en plena naturaleza antes que salir de tiendas.
Tiene su lado negativo que te guste probar cosas nuevas y más que te guste hacerlas tú misma. Al final acabas queriendo hacerlo todo tú. Y esto, admitámoslo, no es sano. 

Por ello y a pesar de todo después de haber hecho los gatos-novios de la tarta sin tarta hacer el porta alianzas no podía ser mucho peor.
Sopesé varias opciones y en ellas lo que tenía claro es que quería que hubiera alguna referencia a París ya que allí fue donde empezó todo este tinglado.

Finalmente adapté este tutorial para hacer nuestro propio porta alianzas.
El relieve lo hice con una Torre Eiffel que compramos en París, presionando sobre la pasta; de ese modo tendría el efecto de grabado y la Torre Eiffel estaría presente sin que el resultado fuera aparatoso.
Pinté el porta alianzas de color amarillo porque el blanco me parecía demasiado frío y el amarillo me recordaba al atardecer al lado de la Torre, momentos antes de que el día D subiéramos a cenar.
Pinté la torre grabada en un tono lo más parecido a como es ella y añadí la cuerda rústica para después poder poner las alianzas. Pegué el musgo que representaría las zonas verdes de alrededor de la Torre de verdad y de ese modo, con el conjunto hecho, tendríamos un cachito de allí en las manos.

Por supuesto antes de todo esto hubo que lijar. Y lijar mucho para darle el acabado pulido y suave que al final tuvo. Y no es tanto por lo que hay que lijar sino porque hay que hacerlo con una lija fina y eso lleva su tiempo. Y porque acabas de polvo blanco hasta la nariz.
Me pilla un control antidroga con esa pinta y mi propio abogado se presentaría voluntario para ponerme las esposas. (Luego tendrían que soltarme, claro, pero la primera impresión sería fatal)

Así que queridas y queridos, novios, novias, ayudantes de los novios, familiares y cualquier mano colaboradora de una boda artesanal, preparad las mascarillas y poneos en un sitio que esté bien ventilado, sin corrientes de aire si no queréis pasaros un mes limpiando el polvillo repartido alegremente por los alrededores. Preparaos para tener cuidado de no tocar nada mientras estéis en faena porque luego tendréis que seguir el rastro de las huellas y aunque es entretenido hay formas mejores de pasar el rato. (Y sobre todo, no llaméis a los de control de drogas ni os dejéis visitar por un abogado traidor).
Yo al final no usé mascarilla porque me agobiaba pero me valió un par de estornudos y un par de viajes al lavabo para quitarme el polvo de las manos, que no me veía los dedos.

A pesar de todo el resultado, a mí personalmente, me satisfizo bastante.



5.8.13

El día que me casé ~ El ramo de la novia y los prendidos del novio y del padrino

Después del reto de los gatos-novios este fue el superreto de última hora.
Yo no lo sabía pero resulta que en mi radio de acción tengo un florista con pocas ganas de trabajar y otro al que bauticé como el "florista loco".

Primero sufrí un parón mental tratando de saber qué flores usar en el ramo. Ya lo tenía más que decidido e incluso había diseñado (y entregado) las invitaciones en función de ello así que cuando llegó el momento fui a las floristerías disponibles cerca de casa, que tampoco es que haya tantas ni tan cerca, para ir perfilando la idea.
Pues no.

A la primera que fui con la propuesta de usar gardenias el florista me estuvo poniendo pegas vagas. Y digo vagas porque me puso pegas con estas flores y con cualquier otra que le propuse, que más bien parecía que no quería trabajar.
Que si las gardenias eran difíciles de conseguir, que si no eran de temporada (!)... Vale. Respiro hondo y le propongo que me sugiera. No me concreta. 
Conclusión: cualquier flor de las que tuviera allí. Cero complicaciones para él y todo esto sin haber hablado de precios, que yo no se lo iba a pedir gratis, especialmente si eran difíciles de conseguir. 
Después de semejante chasco no era capaz de imaginarme un ramo con lo que allí había, que no es por nada pero yo no soy florista. Le pedí ideas para combinar algunas de las que tenía en la floristería y el tipo seguía con los rodeos...Tantos rodeos que yo ya me esperaba que saliera un toro desbocado de la trastienda montado por un jinete intrépido.
Al final me fui de allí prometiéndome a mí misma que no volvería nunca jamás de los jamases.

La siguiente floristería era una a la que no quería ir desde hacía tiempo. Fui en una ocasión a consultar un remedio para una de mis plantas, la hierba limón que estaba plagadita de araña blanca y la respuesta fue: "yo no es por no vendértelo, porque si te tengo que vender el veneno te lo vendo, pero claro, es que yo si te lo vendo...." y así media hora para venderme un veneno que olía fatal pero que podía permitirme recuperar la planta. Que no entiendo a qué venía tanta evasiva, ni que fuera una sustancia ilegal. 
Pero el tiempo apremiaba, se iba acercando la fecha de la boda y a mí me surgían cosas por hacer como setas en otoño y necesitaba simplificar. Así que con muchas dudas sobre lo que iba a conseguir me tragué la cabezonería y fui.
La sorpresa fue que ese día estaba encantador, pero, oh lástima de las lástimas, la persona que hacía los ramos y me podía enseñar opciones estaba solo dos días a la semana. Además faltaba poco para que tuviera el catálogo de la temporada de verano así que no me quedaba más remedio que esperar a que esta persona estuviera.
Por supuesto las gardenias, nada, que no aguantan, que son pequeñas, que es un arbusto. Casi esperaba que me dijera que eran una leyenda urbana.
Los ranúnculos tampoco, que es un arbusto, eso se coge bien en el norte, o la gente que vive en el campo (como si eso fuera algo negativo)... A mí me daba que lo que no tuviera allí no iba a ser "fácil" de conseguir. Me quedaba otra floristería por visitar pero esa estaba más lejos. Así que esperé y volví el día que estaba la persona que me tenía que atender.

- Hola
- Hola
- Me dijiste que tenía que venir hoy para hablar con la persona que hace los ramos, para que me diera ideas.
- Sí, soy yo.

Es decir, él, el mismo (!!!). Se entiende por qué lo bauticé como el florista loco...
Me enseñó un catálogo de ramos con unas fotos muy tristes. Me dieron ganas de ofrecerle mis servicios fotográficos, que me dieron pena las flores pero afortunadamente me lo pensé mejor. Si estaba loco para los clientes que se supone sustentan su negocio ni imaginarme quería lo que sería trabajar con él. 

Yo pasaba las páginas. Adelante. Atrás. Otra vez delante. Él me daba explicaciones. Yo me daba un garbeo dentro del local para ver las flores que tenía y tratar de imaginarme un ramo con ellas. Le preguntaba por alguna y siempre había alguna complicación y me remitía al catálogo. Yo no me decidía. Me apuntó una dirección de facebook para que pudiera ver más ideas.
Y las ví, pero no vi nada mucho mejor de lo que yo había visto por internet por mi cuenta. Ya me veía recurriendo a las rosas otra vez. En algunos momentos deseé ser norteamericana, allí parecía que no era tan difícil tener ramos variados, alegres y menos formales.

En este tiempo fui a hacerme la prueba del peinado. Hablando con el peluquero (el que me quitaba el móvil, no, el otro) me dijo que a una novia su floristería le falló el mismo día de la boda (eso todavía parecía peor) y al final el propio peluquero le improvisó uno que le hizo el apaño de sobra.
Yo no quería hacerme todo. Quería dejarme querer en algún momento y relajarme un poquito pero eso me encendió la chispa. ¿Y si me lo hiciera yo? Podía no llevar ramo pero me encantan las flores y yo quería llevar mi ramo...ea!
Empezó una búsqueda feroz en la red para ver si a base de mirar ramos me entraba no solo la inspiración sino la habilidad:

vintage wedding inspiration
Peonías

Ramo de lavandas frescas silvestres. Perfecto para vestidos informales o cortos en un marco campestre.
Ramo de lavanda

Lavender bouquet
Ramo de lavanda
mariaenblog.wordpress.com - ranúnculos crema, erika, achemilla, ornitogalum y papaver
Ranúnculos naranjas

Harmonía: Francesillas
Francesillas o ranúnculos

Ramos de novia con flores silvestres
Ramo con flores silvestres
Mi favorito desde el momento que lo vi fue éste. Lástima que era para una boda de invierno pero lo miraba una y otra vez:

beautiful tulips and dusty miller bouquet
Tulipanes blancos
Por supuesto si me encargaba del ramo me encargaría de los prendidos del novio y del padrino....

ON SALE  Handmade Silk Flower Wedding por sweetlittlesparrow, $18.00
Prendido
Wedding accessory groom boutonniere burlap rustic por LeFlowers, $20.00
Prendido de estilo rústico

Musician Guitar Boutonniere  Custom Made por TheRitzyRose en Etsy, $125.00
Prendido con motivos de guitarra eléctrica

Boutonnieres por RusticGlamourWedding en Etsy, $10.00
Prendido
Lo adecuado hubiera sido hacer un simulacro antes comprando unas flores pero no me quedaba tiempo. Lo tenía todo ajustado para hacer lo que faltaba en los días que me quedaban y una tiene otras cosas en el día a día por mucha boda que prepare así que me la jugué al final. Si salía mal, no lo llevaría y punto. 
Salí de la peluquería el día de la boda y todo el relax que conseguí en ese rato se me disipó cuando vi la hora y que tenía que hacer los ramos.
Compré las flores que me parecieron que podrían combinar bien y encomendándome a San Google por todo lo que lo había usado esos días atrás me puse a hacer el ramo con la ayuda de mi consorte. 
Elaborar los ramos fue gran parte del motivo de que corriéramos ese día. Parece que no pero lleva su tiempo. 
Con antelación había buscado en Etsy algo que añadir al prendido del novio. Antes de pensar en el ramo tuve la intención de regalarle unos gemelos originales pero la camisa al final llevaba botones en los puños así que esa idea quedó desechada. Cuando me tuve que poner a pensar en serio en el tema ramos y prendidos trasladé la idea. Y encontré unos charms de guitarras eléctricas muy molones. Puestos yo también llevaría algo en mi ramo y para mí cogí el de la cámara de fotos. 
Éste fue el resultado final.

El ramo de la novia


Los prendidos del novio y del padrino

Detalle del ramo de la novia

Además de hacer los ramos tuve que hacer la sesión de fotos ese mismo día porque no habría otra oportunidad. De ahí que el día fuera un no parar. Afortunadamente la boda era por la tarde si no habrían tenido que celebrar la boda sin los novios ;)

31.7.13

El día que me casé ~ Los gatos-novios (las figuras de la tarta sin tarta)

En este punto de la historia se me dibuja una sonrisa entre maligna y feliz. Este fue uno de los elementos que menos me convencía mientras lo iba haciendo. Fue al darle la última capa de barniz cuando me sorprendí a mí misma satisfecha con el resultado y más sorprendida a medida que pasaba el tiempo y más me entusiasmaba cómo me había quedado.
Creo que era porque cuando empecé no las tenía todas conmigo para lograr transmitir la idea que tenía en mente.

Mis gatos-novios tuvieron su aquel. No íbamos a tener tarta nupcial clásica. Positivo por un lado. Negativo por otro. 
Negativo porque me encantan esas tartas nupciales caseras servidas sobre un soporte para tartas con pie y de estilo antiguo. (Creo que lo que más me gusta son los soportes en realidad).
Positivo porque lo de cortar la tarta con una espada que luego en casa no voy a saber qué hacer con ella como no sea disfrazarme de Conan no me llama nada. 

Pero yo quería mi cake topper (que es cómo aparecerá en Etsy si es lo que buscas).
Más inspiración en la web. Varias alternativas pasaron por mi cabeza y delante de mis ojos pero quería algo más personal. Y qué más personal que hacerlo yo misma pero no quería hacer una reproducción del novio y la novia. Quería otra vez que hubiera un elemento que fuera importante para nosotros sin que apareciéramos como los protagonistas, que ya lo éramos sobradamente ese día.

Pensé en nuestros gatos. Tan tiernos, siempre tan guapos, tan graciosos y tan queridos por nosotros. Yo siempre digo que tengo dos gatos molones. Y es que de verdad, molan mucho :))
Hice un par de bocetos y el siguiente paso fue mancharme las manos. Esa parte me encanta. Mancharse las manos creando tiene algo de liberador muy sano.
A mi novio, cariñosamente, siempre le he dicho que es como un gato casero y yo quiero mucho a mi ya marido. Y quiero mucho a mis gatos. Así que las figuras de nuestra tarta nupcial simbólica serían dos gatos cariñosos. Sus colas sujetarían un cartel con el texto "recién casados".

El "making off" de los gatos-novios

La idea era que la figura que en una boda más tradicional suele ir sobre el pastel de bodas estuviera todo el tiempo y desde el principio de la cena delante de los servicios de los novios y me pareció muy buena idea que estuviera iluminada por una vela. Al ser una cena al aire libre las velas iban perfectas.
Pero luego me entraron dudas. ¿Y si el calor de la vela derretía o quemaba partes de los gatos-novios? ¿Y si el barniz era inflamable y me quedaba yo allí con la cerilla en la mano y las figuras de la tarta sin tarta ardiendo como una antorcha medieval y mi pelo chamuscado?
Sustituí la vela por una flor. Bastante menos arriesgado.



...Aunque tengo que probar lo de la vela...

29.7.13

El día que me casé ~ Los regalos para los invitados e invitadas

Otro rompecabezas. ¿Qué regalar? ¿Cómo no caer en los tópicos? Me daban ganas de salir corriendo cada vez que surgía alguna idea relacionada con "regalos decorativos pero sin función" y lo mismo para "regalos con función pero que al final son un estorbo y nadie los usa"... 

Cuando fuimos a hablar por segunda vez con el restaurante (la primera fue en invierno-primavera de 2012) visitamos el pequeño mercado artesanal que ponen cerca los fines de semana. Sin ninguna idea preconcebida, solo por mirar y porque nos gustan estos mercados.
Probamos algunos de los productos que tenían y allí tuvimos una iluminación. 
Había jabones artesanales y pensamos en las mujeres invitadas Quizás típico, sí, pero con mucho significado porque eran comprados en el mismo pueblo donde nos íbamos a casar y celebrarlo, así que escogimos aquellos que pensamos que mejor se adaptaban a las invitadas. 

Pensando en ellos, los invitados hombres, probamos unas cremas de licor poco frecuentes: de chocolate con cereza y de tarta de almendras. 
Coincidencias de la vida, elaboradas en Galicia, tierra donde están mis raíces y que tanto le gusta a la Hormiguita.
Yo no soy nada fan de las cremas de licor pero estas me parecieron tan buenas que además de quedar adjudicadas como regalo para ellos -junto con un vasito de los de chupito- nos llevamos una botellita a casa. Así se cerró la incógnita de qué regalar a los hombres de la boda. 

Pero el regalo para las féminas estaba algo cojo así que la solución estuvo en Mr. Wonderful otra vez y sus espejitos molones. ¿Tipico? La idea del espejo puede ser pero no hay nada menos típico que aquello que pasa por las manos de Mr. Wonderful. En un principio pensé en los espejos pensados para bodas pero sobrarían muchos y en realidad si algo me gusta de Mr. Wonderful -no solo a mí, de hecho creo que es elemento fundamental de su éxito- es la inyección de optimismo que dan. El optimismo y el buenrollismo que tienen y que siempre es tan bienvenido, así que directamente nos decantamos por los espejos con mensajes superpositivos, aquellos que después de la boda van a servir de mucho en un día normal. Directos al corazón.


Ya solo quedaba personalizarlos para que fueran parte integrante de nuestra boda. 
Para ello compré papel de pegatina tamaño A4 y diseñé, recurriendo al "sello virtual" de nuestra boda, las etiquetas que acompañarían los jabones y espejos. Como parte de la gracia de la crema de licor estaba en el lugar de elaboración respeté la etiqueta que traían y simplemente añadí un etiqueta en el cuello de las botellas para personalizarlas. Las envolví en papel seda blanco y las até con un cordel rústico, donde iba la etiqueta. (En papel seda amarillo va el vasito)


Tanto los jabones como los espejos los envolví en papel seda blanco o amarillo y les pegué sus "etiquetas-sello" de la boda correspondientes. A los jabones, de forma individual y personalizada,  les añadí una etiqueta posterior indicando el tipo de jabón y una pequeña explicación o frase. 




Los niños también tendrían su regalo. A ellos les regalamos globos con inflador para hacer figuras, y además pomperos. Para envolver sus regalos utilizamos papel seda y cuerda de cáñamo, en línea con el resto.


24.7.13

El día que me casé ~ Los meseros y las no tarjetas para el menú.

Eran dos conceptos que en realidad no tenían ningún sentido. 
Los meseros porque al ser tan pocos invitados y de tanta confianza, los únicos asientos fijos que establecimos fueron los de los novios y los padrinos para que tampoco nadie se hiciera un lío ni acabáramos jugando al juego de la silla pensando cómo nos sentábamos. El resto de invitados podían escoger sitio libremente.
Para señalizar los cuatro asientos encontramos unas mini pizarras en una tienda del centro de la ciudad. Cogimos dos en forma de corazón (las nuestras) y dos rectangulares (la del padrino y la madrina). Se sujetaban con una pinza así que solo me quedaba por hacer el soporte. Inspirándome en esta idea hice los nuestros:

Wedding Decorations Brass Sign Card Holders por HomesAndWeddings, $60.00
Soporte para tarjetas/puntos de asiento
Los míos no quedaron tan sofisticados. Fue de lo último que hice porque fue de lo último que resolví cómo lo presentaría y ya no quedaba tiempo.



Las tarjetas del menú tampoco eran necesarias porque íbamos a cenar a la carta así que para que al final el camarero trajera la carta a cada uno y se estuviera repitiendo el contenido o algo hubiera podido variar desde el diseño de la tarjeta a la carta verdadera prescindimos de esa idea. 
Lo que hicimos fue transformarla y partiendo del diseño de las invitaciones la convertimos en una tarjeta de agradecimiento para colocar en cada plato.





22.7.13

El día que me casé ~ Las alianzas esquivas

El capítulo de las alianzas tuvo lo suyo. 
Fue la segunda cosa de la que nos ocupamos. Ya sabíamos que no podríamos solucionar nada entre semana porque no coincidirían nuestros horarios pero había que empezar por algo. Para cualquier otra cosa o era muy pronto o no había aún ideas concretas así que dedicamos un día entero a ver alianzas. 
Vimos muchas, pero muchas muchas y podríamos decir que en realidad solo vimos unas pocas porque todas eran muy parecidas. 

Ya había mirado por internet, en Etsy, cómo no, pero siempre me quedaba la duda de los tamaños porque los sistemas de medición en EE.UU y España son distintos y no quería que con el arreglo posterior aquí se nos pudiera descompensar el gasto. Había que pensar además en que si la equivocación en el tamaño fuera a menor el tema se complicaría bastante más. Idea descartada.

Habíamos dado el día por perdido y por fin en el barrio vimos algunas que a mí sí me gustaron...pero ahora no coincidíamos. A pesar de que algunas parejas optan por llevar cada uno la que quiere porque no consiguen ponerse de acuerdo nosotros queríamos que fueran iguales. 
Estábamos hartos y saturados y empezábamos a desanimarnos por no conseguir solucionar algo aparentemente tan sencillo como esto cuando encontramos unas que por fin nos gustaron a los dos.  
Me recordaban algo medieval, fantasiosa que es una, y el entusiasmo de ver que por fin estábamos de acuerdo hicieron que me parecieran aún más estupendas.



Pasado un tiempo me lo siguen pareciendo. :)

18.7.13

El día que me casé ~ Las invitaciones

A medida que estábamos más cerca de fijar la fecha y mientras esperábamos a que terminaran los trámites burocráticos se hacía más necesario ponerse con las invitaciones. 
Después de unos días haciendo pruebas y puntualmente desesperada porque no conseguía "verlas" en mi mente se produjo por fin el clic. Y fue de forma tan natural que en realidad concluí que siempre estuvo ahí la idea pero que lo que tardaron en definirse fueron los detalles. 
Cuando vi claro que la gardenia sería la flor principal de mi ramo de novia y que el vestido y los complementos marcarían el tono general el resto fue fácil. 

Retomo la idea de volumen.
La tarjeta se abriría de abajo arriba pero dejarla tal cual daba una sensación muy plana así que el meollo de la información iría dentro y aparte. 
Hice otra incursión por la red para coger inspiración y ver frases que pudiéramos poner en la nuestra. Evidentemente no quería poner la misma frase que en la invitación de otra boda y quería que tuviera un significado personal para nosotros. Tampoco me encontraba muy inspirada para crearla de cero, tenía demasiadas cosas en la cabeza apremiándome con los tiempos, trabajo en la oficina, tiempo escaso en general y en realidad lo que quisiera decirle a mi novio prefería decírselo a solas antes que en una tarjeta para todo el mundo. Una es tímida para estas cosas.  

Encontré una idea que me gustó mucho. Unos novios usaron una frase muy buena de El Principito (Antoine de Saint-Exupéry), libro que me encanta: "Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos." 
Me pareció redonda, sencilla, llena de sentimiento. Una cita de un libro, ¡con lo que nos gusta leer...! Así que seguí buscando pero esta vez no en las invitaciones de otros, si no directamente en frases de libros. 
Escogí varias que me parecieron adecuadas y entre los dos elegimos una de Federico Moccia, casualidades de la vida que además es romano. (Tengo que confesar que en realidad no he leído nada de este autor. Sabía de su existencia pero hasta que empecé a buscar frases para las invitaciones literalmente no había leído nada escrito por él. ):

"El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra nunca" 

A mí me gustaba especialmente por lo contradictorio del principio de la frase y porque realmente hablaba de nosotros, de mi vivencia de la relación, sobre todo al inicio. Después de tener por bastante tiempo la sensación de no poder repetir algunos pasos en la vida ahora sin embargo me encontraba preparando una boda con ilusión. Tiene además relación directa con un momento puntual del que tengo un recuerdo tan cristalino como si estuviera pasando ahora. 


La parte interior trasera llevaría por fin las gardenias sobre un fondo lo más parecido posible a la tonalidad rosa de la boda. Hice varias pruebas de impresión y curiosamente el tono más parecido al rosa principal era el que menos me gustaba en papel. Yo soy de rosa en pequeñas dosis y me pareció todo un poco pastelón así que le dí una tonalidad más azulada y ha quedado a medio camino entre el rosa y el lila.


Es cierto que la coherencia era importante pero igual que no quería encabezonarme con algo hasta sus últimas consecuencias, tampoco quería, por respetar el conjunto, aceptar algo que no me dejara totalmente contenta. Así que me permití la licencia :)

La tarjeta interior fue otro motivo de reflexión. ¿Qué poner en ella? ¿Recurriría a las habituales fórmulas? Convencida de expresar ideas personales me limité a entrar directamente al asunto de la fecha y el lugar. 
Todos los que iban a recibir la invitación sabían que nos casábamos y sabían cuál era la fecha así que no habría nada sorprendente ni serían necesarios los rodeos, por otro lado perfectamente adecuados para otro tipo de circunstancias. 
Por supuesto dejamos constancia de lo importante que era la presencia de los asistentes pero de un modo más coloquial. La sencillez no quita para que haya cariño. 
Como elemento decorativo añadí un globo aerostático antiguo que se repetiría en la parte de atrás del sobre. Estos globos para mí significan libertad, aventura, sueños, descubrimientos...

¿Cómo unir esta tarjeta al resto de la invitación para que al abrir el sobre no se quedara dentro, no se cayera y el efecto comunicativo se perdiera tontamente? Con washi tape. Elegimos uno de Mr. Wonderful, perfecto porque iba en gris, uno de los colores principales de la boda, y en él se lee el texto "♥ WITH LOVE ♥".



Era estupendo para la etapa previa de la boda en la que la invitación iba a ser leída y muy adecuado también para después. Esto lo digo porque le había echado el ojo también a "Mr. y Mrs" pero para la invitación no pegaba. 
La idea de usar washi tape también era un guiño al mundo artesanal.

El toque final lo daría el sello para estampar que junto con la tinta compré a través de una tienda online.


¿Pero qué pasa cuando tú entregas un papel que debajo tiene otro? Que generalmente lo que hacemos es levantar el primero para ver qué hay debajo. Al menos yo sí. Es como con las fotos antiguas en papel. Lo normal es que, aunque muchas veces te contengas por educación, sientas el impulso de darles la vuelta para reunir información que dé contexto a la foto. A veces hay una fecha, el nombre del laboratorio o una dedicatoria. :) Me encantan las fotos antiguas y más aún con texto detrás.

En el caso de nuestra invitación lo que puse fue nuestro "sello" de boda, recordando la fecha y sirviendo después como distintivo para otros elementos de los que hablaré más adelante. 
Y lo mismo en la parte trasera de la invitación, para curiosos a los que guste saber qué hay por detrás :)