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25.9.13

El día que me casé ~ El día de la boda

Si habéis llegado hasta aquí sin desmayo y sin que se os haya desencajado la mandíbula de tanto bostezar puedo sentirme feliz. Si no es así dejadme que piense que no lo habré hecho tan mal si al menos seguís pendientes de cómo termina la cosa, a pesar de los bostezos...No, no hace falta que me lo aclaréis, es más bonita la fantasía ;)

A grandes rasgos ya he ido hablando del día de la boda, de cómo casi salté al techo cuando sonó el despertador, de lo poco que dormí porque estaba nerviosa (no lo he contado pero lo hago ahora). Por lo de casarme pues sí porque ya estábamos muy bien tal cual estábamos y no quería que se fuera a estropear. Y por supuesto por la "puesta en escena" de todo en lo que había estado trabajando en los dos meses previos.

He contado que me relajé en la peluquería. Hasta el punto de que fui capaz de hacerme esta foto:


De que salí de la peluquería y entré en pánico cuando me dí cuenta de la hora que era y que aún me faltaba comprar las flores, hacer mi ramo, los prendidos del novio y el padrino, comer, maquillarme, vestirme, hacernos la sesión de fotos en casa (ramos incluidos), salir a tiempo, pintarme las uñas (esto era de importancia vital como todo el mundo sabe), hacer repaso mental cada media hora de todo lo que estaba listo y lo que no, reunir todo lo que teníamos que llevarnos y conseguir que no fuera asaltado por mis gatos molones y también muy curiosones. (Les encanta probar cómo suena cada papel nuevo al rasgarse, meterse en las bolsas, tirar cosas al suelo para oir cómo caen, morder cualquier cinta decorativa y cuando ya han satisfecho su curiosidad y necesitan un reposo tumbarse encima de lo único que haya en la habitación que no deba ser aplastado).
Todo ello se traduce en que tienes que dejar muchas cosas para el final porque si no antes se estropean (atar los globos en el coche a pleno sol, secar los tallos de las flores para que no vayan mojados, hacerte las fotos sin arrugarte demasiado la ropa, bla bla bla). Dejas muchas cosas para el final que tendrás que hacer en un tiempo muy pequeño y sin perder la compostura, claro. Suerte que no hizo el típico mes de junio caluroso y eso ayudó bastante a lo de la compostura.
Por ello conté que comí mientras me pintaba las uñas, me levanté ochocientas veces y fui flotando de un sitio a otro. No flotaba de felicidad todavía, es que me movía tan rápido que no tocaba el suelo.

El milagro fue que llegamos a tiempo a todo. Bajamos cargados con las bolsas de los kits del invitado, la cámara, el trípode, el ramo, el bolso (en mi caso) y lo dejamos todo en el portal. Abrí un poquito la puerta y salí con la cámara. Lo que inmortalicé fue esto:


A mí me inmortalizaron así:


Fue un momento muy bonito porque estaban todos guapísimos, por fin, allí juntos. Hicimos un poco de follón porque eran las cinco de la tarde, un viernes tranquilo, y salió hasta el vecino a ver qué pasaba. Al menos aprovechó para felicitarnos.
Estuvimos un buen rato haciéndonos fotos, jaja, tuvimos nuestro momento hollywood, con tanta cámara apuntando y por fin conseguimos arrancarnos de allí e ir rumbo a la ceremonia. Encontramos un poco de atasco que le dio nervios emoción al trayecto mientras alegremente perdíamos los globos que habíamos atado con cintas a las puertas del coche. Dentro íbamos solos el novio y yo, abriendo la pequeña comitiva, comentando cada momento; yo hacía fotos con el móvil:


Llegamos al ayuntamiento donde nos casaban y lo que allí sí hacía era bastante aire. Seguimos haciéndonos fotos. Preparamos la documentación. Repartimos los kits del invitado. Los niños ya empezaron a dar buena cuenta del contenido. Más y más fotos. Le adjudiqué la cámara a mi hermana así que la teníamos siguiendo nuestros pasos.






Por fin entramos, y en un ratito allí estábamos sentados el novio y yo, delante del alcalde y la ayudante.

Aquí hago un inciso. Aparte de otras razones la gente suele preferir las bodas religiosas porque son más vistosas, más largas y como que tienen más peso.
La idea de una ceremonia civil es que es breve, funcional y con menos encanto.
A la nuestra no le faltó encanto, fue emotiva, pero lo que seguro no fue es breve.
El alcalde, al que agradezco su interés en hacer una ceremonia cálida y acogedora, no escatimó el tiempo, fue amable y se implicó consiguiendo darle un aire informal y entrañable al acto en sí.
Pero lo que me dejó fuera de juego fue que nos hizo una introducción con la historia del pueblo. Quedará como la anécdota de nuestra boda para los restos.
No fue una introducción de dos palabras, no. Fue una generosa explicación de los orígenes del lugar y su evolución. Yo miraba a mi hermana, a la única a la que podía mirar disimuladamente porque ella estaba parapetada al otro lado de la mesa del salón con la cámara, e intercambiábamos expresiones entre el asombro y la risa, sorprendidas por aquella forma de empezar. Yo no podía ver al resto salvo a mi suegro que tenía al lado y a mi inminente marido pero girar la cabeza teniendo enfrente a un alcalde entusiasmado en su relato no era muy compatible con el disimulo.
La verdad es que puso toda su buena intención y salvo esa pequeña charla cultural fueron magníficos. La fórmula para dar el "sí, quiero" era más parecida a la tradicional, y muy emotiva, no un breve "sí, acepto". Nos dejaron después un montón de tiempo para que disfrutáramos del momento mientras nos preparaban el libro de familia y toda la documentación; con anécdota y todo solo tengo buenas palabras para ellos.









Salimos de allí y los invitados nos bañaron en confetti, nos hicimos más fotos y nos fuimos a tomar algo porque estábamos sedientos, que hizo un buen día pero no dejaba de ser un 14 de junio por la tarde.


Ya desde allí nos fuimos al sitio que cuatro meses antes habíamos ojeado para hacer las fotos después de la ceremonia y descubrimos que cuatro meses dan para que la naturaleza trabaje mucho si nadie la frena. Nos encontramos con que la extensión que habíamos pensado como adecuada era ahora un bonito campo de cardos de un metro de altura o más.
No tengo nada en contra de los cardos. De hecho los considero muy fotogénicos:


Pero resultan un poco incómodos cuando tienes que hacer fotos de grupo, con tacones y vestidos vaporosos.
¿Iba a ser impedimento para nuestro propósito? Nunca. En el lado opuesto teníamos un hueco para la sesión -no exento de cierta dificultad de acceso- que ya habíamos visto en marzo en previsión de contratiempos.




Terminada la sesión recogimos todo y nos fuimos al restaurante. Allí los novios nos adelantamos para decorar la mesa.
Era el momento final de desplegar parte de lo que había estado haciendo estos dos meses atrás, para un espacio que no sabía cómo sería y que por fin tenía delante.
Hablé con los camareros y solo hubo que cambiar dos platos de sitio para dejar instalada la zona del libro de invitados y la decoración principal.


Los gatos-novios quedaron delante y entre nuestros dos servicios, el del novio y el mío, y coloqué los cuatro meseros en sus sitios correspondientes.



Los invitados ya podían pasar. Empezaba la cena por fin. Ahora sí que ya solo quedaba disfrutar y dejarse llevar por el momento.



El regreso

Concierto al aire libre el día después. Uno de los violinistas es mi cuñado 
Hay muchas más fotos pero esas las dejo para el álbum personal.


P.D. : Mi más sincero agradecimiento a la fotógrafa principal, por su buen hacer, su disposición y paciencia para estar de aquí para allá haciendo clic y sobre todo por ser una hermana como pocas (yo diría como ninguna). Gracias a todos los invitados por vuestras fotos y entusiasmo y especialmente por compartir ese día con nosotros.

23.9.13

El día que me casé ~ Las fotos

Inspiro....Espiro.... 
Para una pirada de la fotografía como yo no fue fácil esta decisión. Sobra decir que me encanta, que cuanto más aprendo, más descubro y más me gusta; es una disciplina más exigente de lo que parece (aunque siempre gratificante), con importante trabajo silencioso de fondo, del que no se ve, que va más allá de encuadrar y hacer clic.
No me gusta tanto el concepto de reportaje de boda clásico. No hay nada malo en ello, ese tipo de fotos están perfectas si son lo que buscas. Yo prefiero las fotos más personales. Se llevan haciendo desde hace tiempo y cada vez se hacen más. Probablemente estemos hablando ya de un "clásico" en la fotografía de bodas.
Me gustan aquellos fotógrafos y fotógrafas que exploran en cada sesión, que tratan de plasmar momentos únicos, que observan a las personas que tienen delante de su objetivo y consiguen crear un ambiente propicio para que los protagonistas se sientan cómodos y puedan ser ellos mismos.
Me gustan los fotógrafos y fotógrafas que intentan llevar este tipo de fotos a un plano algo más creativo, que miran de una forma diferente y personal a través de la cámara.

Recordemos las premisas de las que partíamos para organizar nuestra boda: una boda con pocos invitados y por lo tanto muy íntima y por encima de todo el deseo de hacer una boda muy personal. Un presupuesto normal para una boda pequeña.
Al tratar el tema de las fotos estuvimos dándole unas cuantas vueltas. No era de sentido común invertir en la fotografía lo mismo o más que en cualquiera de las partidas importantes de una boda tan sencilla. Y no porque pensemos que el trabajo fotográfico no lo valga. Pero tampoco estábamos dispuestos a considerar otro tipo de fotografía que no fuera la que queríamos. Así que decidimos hacer nosotros las fotos y por supuesto contar con la colaboración de los invitados.
¿Cómo puedes ser la novia y la fotógrafa en tu propia boda? Con mucha calma, algo de planificación y ayuda...Ah, y con margen para asumir que no vas a poder estar delante y detrás de la cámara a la vez todo el tiempo. Eso es imposible. Así que tocaba relajarse y disfrutar.

Lo que sí se podía hacer era fotografiar antes de la boda. Cada vez que llegaba un pedido o tenía terminada una parte: sesión fotográfica. Lo verdaderamente difícil iba a ser tener ocasión de fotografiar los elementos in situ aunque se podía intentar. Así que para no perder detalle contaría con las fotos previas, con tiempo suficiente para hacerlas y controlando un poco mejor las condiciones de la foto. 
Pero no quería dejar de ver el resultado de varios meses de trabajo en su contexto. Aprovechando que los novios, antes de la cena colocaríamos los elementos que adornarían la mesa mientras los invitados se relajaban tomando algo, aproveché para hacer las fotos. Había que ser rápidos pues la luz a partir de ahí ya solo menguaría.

Puede que os estéis preguntando qué pasaba entonces con las fotos de después de la ceremonia. También estaba contemplado :). Cuando fuimos a cerrar con el restaurante la fecha de la celebración buscamos un sitio en los alrededores que fuera rústico y accesible y lo encontramos. Cerca de una ruinas había una explanada que podría ser adecuada y allí nos haríamos nuestra sesión.
¿Pero qué es una boda sin contratiempos? Un jardín sin flores. En este caso plantas silvestres. Una cosa es localizar el sitio en marzo y otra bien distinta hacerte las fotos en junio. Que la naturaleza sigue su curso y allí nadie había cuidado de la zona verde así que cuando llegamos las plantas (cardos incluidos) llegaban por encima de la rodilla. 

Por todo ello (contratiempo incluido sin saberlo) y porque admitámoslo, si eres la novia y la fotógrafa algo va a verse más limitado y estaba claro que era la fotógrafa, había un plan b o mejor dicho un plan pre-b. En casa, una vez arreglados y con tiempo suficiente nos hicimos nuestra propia sesión. Porque sí, porque eran de los momentos antes y porque tendríamos más calma (juas) y podríamos dedicarnos con un poquito más de atención a nuestras fotos de boda.

Me encantaba la idea de hacerme unas fotos al estilo en que se hacían las fotos mis abuelos o mis padres cuando eran jóvenes. Ya lo he dicho pero me encantan las fotos antiguas. Me pareció muy divertido. Podrían salir mal las que nos hiciéramos al aire libre pero tendríamos nuestras fotos de boda sí o sí.

Por supuesto primero la foto prometida del novio:
[Textura: Encadilarte]
[Textura: Encadilarte]


[Texturas: Encadilarte y Kim Klassen]
[Texturas: Encadilarte y Kim Klassen]


19.8.13

El día que me casé ~ El novio

Todo el tiempo hablando de la novia; que si yo llevaba esto, que si compré esto otro, me hice aquello... blablabla...
Señores, el novio también existe. La prueba es que me casé con uno y sin él yo no hubiera tenido boda. Y los novios no van a ir en pelotillas, que también quieren lucir guapos, en su estilo pero guapos, que también son protagonistas. Así que hoy la entrada es suya. Del mío. Del novio. De mi novio quiero decir. De mi entonces novio, rectifico.

El traje y los zapatos.
Viajamos un momento en el tiempo y nos situamos al principio, en el último fin de semana de marzo. Aquel primer fin de semana de los preparativos de la boda en serio que fue tan productivo. Lo primero que hicimos fue buscar el traje del novio. No tardamos mucho en encontrar el traje que teníamos en mente para nuestra boda. Un traje elegante pero con un punto informal. No queríamos un traje negro, tan serio y menos en junio, para una boda de tarde, que en Madrid ya hace bastante calor. Para nuestra boda iría genial un gris, ya que estaba en los colores de la misma, o en su defecto una tonalidad en la gama de los marrones tirando a camel o un poco más oscuro. El traje que encontramos tenía un gris perfecto.
El color gris a veces puede resultar tristón o anodino pero éste le daba un toque cálido.
La hechura era con ese punto modernillo y a mi novio le sentaba como un guante. Al lado del traje vi los zapatos. Unos zapatos de cordones en piel vuelta color piedra con la puntera negra en piel normal. Me encantaron. Se los probó y le encantaron también.
Lo difícil era aunar gris con color piedra. La camisa sería la que serviría de puente entre los dos tonos. Fue gracioso porque a pesar de que el dependiente, que era muy majo, entendía que con el traje gris lo lógico habría sido recurrir a un zapato negro le gustó la idea así que se empeñó en encontrar una camisa que pudiera encajar pero todas las que tenían en la tienda eran estampadas así que tuvimos que buscarla en otro sitio. Al final encontramos una camisa en color vainilla que visualmente uniría los zapatos con el traje (y con mi vestido) y ya solo nos faltaba el remate del atuendo del novio.

La pajarita y el pañuelo
Una de las cosas que le propuse fue llevar pajarita en vez de corbata. La pajarita da un aspecto más informal (cuando el traje es de gala es todo lo contrario, es de lo más formal que hay), más fresco y más acorde con el tipo de boda que íbamos a celebrar.
Tiene un punto intelectual y para mí es inevitable ver por la calle a un hombre con traje y pajarita camino del trabajo y pensar que es profesor, científico, filósofo o alguien relacionado con la docencia y/o las profesiones pensantes. Mi novio es profe así que con esa idea de darle significado a los pequeños detalles de nuestra boda era una muy buena idea.

Se abrió otro frente sin saberlo. Descubrimos que en Madrid se venden corbatas, casi cualquier tipo de corbata y en cualquier color, pero no pajaritas.
Las pajaritas están restringidas al ámbito del frac, chaqué o traje de gala. Es lógico que no siendo habitual ver a hombres con ellas las tiendas no vean la necesidad de tenerlas a la venta pero a nosotros nos supuso buscar y buscar.

Eché un vistazo en Etsy, no se me ocurría otro sitio, pero nada de lo que encontré nos gustaba. O se las veía poco consistentes o los tonos no coincidían o tenían dibujos que se salían de nuestra idea. Habíamos pensado en ir a una tienda del barrio donde venden trajes de novio y pajaritas pero yo tenía mis dudas porque todo lo que había allí era muy formal y no iba a pegar nada con nuestro traje.
Pero una es cabezona y otro día volví a darme una vuelta por Etsy, por mirar, y la encontré. Supe que ésa era la pajarita, era perfecta, incluso solo viendo la foto en la tienda.
A él le pareció bien, que era quien tenía la última palabra y la pedimos. La vendedora fue muy agradable y me indicó cómo debía hacer para pedir también el pañuelo del bolsillo a juego.
Coincidió que la tienda era española así que el envío fue muy rápido y ya solo quedaba aprender a hacer correctamente el nudo :S 
Lo bueno es que también traía la posibilidad de, una vez hecha, desengancharla de atrás para no tener que estar haciéndola cada vez. Me gustó mucho la tienda, estaban en todos los detalles y el acabado era impecable.



¡¿Y las fotos del traje?! ¡¿Los zapatos?!...
No voy a desvelar el misterio, que el novio también quiere reservarse para el final. :)

14.8.13

El día que me casé ~ Los detalles generales: el peinado, el maquillaje, el arreglo del coche, el libro de invitados y la decoración de la mesa

El peinado fue fácil. Lo tenía claro desde el día que vi esta película: 500 días con Summer (500 días juntos) en una escena en la que Zoe Deschanel lleva un moño bajo lateral. Yo no tengo su melena pero algo se podría hacer.
Fui a la peluquería con unas cuantas fotos y el tocado hecho por mi. La prueba del peinado quedó así:


El maquillaje me lo hice yo. Cogí ideas de Isasaweis y de otros tutoriales de youtube, compré el material que me faltaba y ya está. Lo hice porque no me pareció tan complicado y porque desde hace unos años algunas sombras, lápices de ojos y máscaras de pestañas me dan alergia y me ha costado bastante encontrar marcas que no me irriten así que para qué me iba a arriesgar.

El arreglo del coche
Aquí optamos por algo sencillo. Cintas rojas y globos de colores vainilla y lila para atarlos y que volaran al viento. Evidentemente en el trayecto se fueron perdiendo todos pero fue muy divertido.
En un primer momento pensé en usar también rotulador blanco para decorar los cristales, removible, claro, pero luego nos imaginaba a los dos el día después rascando la pintura y se me quitaron las ganas. Tampoco ayudó que no encontrara rotulador blanco que no fuera permanente.
Así que lo sustituí por un cartel que pusimos en la luna trasera.


El libro de invitados
Esta idea fue cambiando mucho. Por un momento el soporte iba a ser un lienzo para después enmarcarlo y colgarlo en casa pero la idea nos pareció un poco farragosa a la hora de que los invitados nos escribieran unas palabras, ¿¿con lápiz?? ¿¿carboncillo?? ¿¿óleo?? Sin haberlo probado nosotros antes no nos convencía así que la desechamos.
Mi novio tuvo la genial idea: Encontró un cuaderno para scrapbooking con las hojas de cartón fino negro y nos pareció perfecto. Los invitados escribirían y firmarían con bolígrafo plateado y dorado y en la portada del libro pondríamos una de nuestras fotos de la preboda con un nota indicativa que iba atada a la espiral. La cita al pie de foto era: "Nuestras huellas no se borran de las vidas que tocamos", de la película Recuérdame. El problema de cómo presentarlo se resolvería después, al decorar la mesa del restaurante.



La decoración de la mesa
El último punto fuerte a la hora de romperse la cabeza fue la decoración de la mesa. Íbamos a celebrar la boda en un restaurante que nos tendría una mesa preparada para los comensales que éramos pero que no sabíamos cómo iba a quedar. La decoración la llevaríamos nosotros pero además de poner bonita la mesa debería ser algo que se pudiera poner en poco tiempo, más o menos fácil de transportar y que tampoco ocupase demasiado espacio porque no sabíamos cuánto tendríamos disponible. Algo así como decorar un sitio a ciegas. Y sin el "algo así como"...

El problema de las flores y las floristerías arrastraba el de las flores de la mesa. Me hubiera gustado que éstas tuvieran relación con el ramo pero dado que el tema del ramo no se solucionó hasta el mismo día de la boda no se podía dejar la decoración también para el final. Por otra parte estaba el problema de la supervivencia de las flores. Tendríamos que transportarlas y mantenerlas en el coche hasta que las fuéramos a colocar y no quería tener que acabar poniendo unos ramos de perejil porque mis flores llegaran mustias. Más aún con el asesoramiento nulo de los floristeros locos.
Así que recurrí a las flores de tela.


Los recipientes los encontramos en un pueblecito de Madrid, en una tienda de tipo rústico que tiene de todo, hasta puertas de madera labradas, cuadros originales, teteras...es una tienda para perderse y vaciarse el bolsillo sin anestesia.
Cuando los vi no sabía aún cómo los iba a usar pero supe que les encontraría su utilidad en la boda.


Las flores y los ramos de lavanda los compré en Ikea después de mucho buscar por internet y en más de una tienda física. Los vasos para las velas los compramos en Casa y el mantel, para que no quedara el espacio tan desnudo, lo hice yo.


Finalmente lo que iba a servir para decorar la mesa sirvió para crear un espacio especial donde presentar el libro de invitados.




12.8.13

El día que me casé ~ El kit del invitad@

En nuestra boda no podíamos olvidarnos de los invitados. Eran pocos pero buenos y queríamos mimarlos todo lo posible. 
Esto se traduce, como ya podéis adivinar (bueno, y además está en el título) en el kit del invitado.
Se dividió en tres categorías: el kit del invitado, el kit de la invitada y el funkit, para l@s niñ@s.

El kit para ellos constaba de toallitas quitamanchas, toallitas refrescantes, analgésicos para el dolor de cabeza, paquete de pañuelos de papel, caramelos, chicles, tiritas, imperdibles y la bolsa de confetti:


El kit para ellas era igual pero añadimos un abanico y una lima de uñas.
El fun kit era más sencillo, contenía bolsa de superenergía (chucherías varias) y la bolsa de confetti:


Cada bolsa con el kit iba identificada por el lacito del asa: morado para ellas, negro para ellos y amarillo los infantiles.


Sencillo ¿verdad? Salvo porque las bolsas para guardar el confetti me las tuve que hacer yo adaptando una plantilla que me descargué de internet. Necesitaba tan pocas que fue directamente la mejor opción:




7.8.13

El día que me casé ~ El porta alianzas

Cuando llegué a plantearme cómo solucionar este punto estaba en el momento en que empezaba a pensar que preparar la boda era un proceso interminable, que cada vez que parecía que estaba cerca de contar con los dedos de una mano cuántas cosas me quedaban por cerrar surgían otras nuevas que requerían un nuevo proceso de creación y elaboración. Ya había diseñado y creado unas pocas que a su vez plantearon algunos contratiempos, siempre con el reloj subido al hombro, susurrando que no podía eternizarme con nada. Ya llevábamos unos cuantos días invertidos en salir de compras, algo de lo que por cierto no soy nada fan y es que prefiero pasar un día de relax en plena naturaleza antes que salir de tiendas.
Tiene su lado negativo que te guste probar cosas nuevas y más que te guste hacerlas tú misma. Al final acabas queriendo hacerlo todo tú. Y esto, admitámoslo, no es sano. 

Por ello y a pesar de todo después de haber hecho los gatos-novios de la tarta sin tarta hacer el porta alianzas no podía ser mucho peor.
Sopesé varias opciones y en ellas lo que tenía claro es que quería que hubiera alguna referencia a París ya que allí fue donde empezó todo este tinglado.

Finalmente adapté este tutorial para hacer nuestro propio porta alianzas.
El relieve lo hice con una Torre Eiffel que compramos en París, presionando sobre la pasta; de ese modo tendría el efecto de grabado y la Torre Eiffel estaría presente sin que el resultado fuera aparatoso.
Pinté el porta alianzas de color amarillo porque el blanco me parecía demasiado frío y el amarillo me recordaba al atardecer al lado de la Torre, momentos antes de que el día D subiéramos a cenar.
Pinté la torre grabada en un tono lo más parecido a como es ella y añadí la cuerda rústica para después poder poner las alianzas. Pegué el musgo que representaría las zonas verdes de alrededor de la Torre de verdad y de ese modo, con el conjunto hecho, tendríamos un cachito de allí en las manos.

Por supuesto antes de todo esto hubo que lijar. Y lijar mucho para darle el acabado pulido y suave que al final tuvo. Y no es tanto por lo que hay que lijar sino porque hay que hacerlo con una lija fina y eso lleva su tiempo. Y porque acabas de polvo blanco hasta la nariz.
Me pilla un control antidroga con esa pinta y mi propio abogado se presentaría voluntario para ponerme las esposas. (Luego tendrían que soltarme, claro, pero la primera impresión sería fatal)

Así que queridas y queridos, novios, novias, ayudantes de los novios, familiares y cualquier mano colaboradora de una boda artesanal, preparad las mascarillas y poneos en un sitio que esté bien ventilado, sin corrientes de aire si no queréis pasaros un mes limpiando el polvillo repartido alegremente por los alrededores. Preparaos para tener cuidado de no tocar nada mientras estéis en faena porque luego tendréis que seguir el rastro de las huellas y aunque es entretenido hay formas mejores de pasar el rato. (Y sobre todo, no llaméis a los de control de drogas ni os dejéis visitar por un abogado traidor).
Yo al final no usé mascarilla porque me agobiaba pero me valió un par de estornudos y un par de viajes al lavabo para quitarme el polvo de las manos, que no me veía los dedos.

A pesar de todo el resultado, a mí personalmente, me satisfizo bastante.



5.8.13

El día que me casé ~ El ramo de la novia y los prendidos del novio y del padrino

Después del reto de los gatos-novios este fue el superreto de última hora.
Yo no lo sabía pero resulta que en mi radio de acción tengo un florista con pocas ganas de trabajar y otro al que bauticé como el "florista loco".

Primero sufrí un parón mental tratando de saber qué flores usar en el ramo. Ya lo tenía más que decidido e incluso había diseñado (y entregado) las invitaciones en función de ello así que cuando llegó el momento fui a las floristerías disponibles cerca de casa, que tampoco es que haya tantas ni tan cerca, para ir perfilando la idea.
Pues no.

A la primera que fui con la propuesta de usar gardenias el florista me estuvo poniendo pegas vagas. Y digo vagas porque me puso pegas con estas flores y con cualquier otra que le propuse, que más bien parecía que no quería trabajar.
Que si las gardenias eran difíciles de conseguir, que si no eran de temporada (!)... Vale. Respiro hondo y le propongo que me sugiera. No me concreta. 
Conclusión: cualquier flor de las que tuviera allí. Cero complicaciones para él y todo esto sin haber hablado de precios, que yo no se lo iba a pedir gratis, especialmente si eran difíciles de conseguir. 
Después de semejante chasco no era capaz de imaginarme un ramo con lo que allí había, que no es por nada pero yo no soy florista. Le pedí ideas para combinar algunas de las que tenía en la floristería y el tipo seguía con los rodeos...Tantos rodeos que yo ya me esperaba que saliera un toro desbocado de la trastienda montado por un jinete intrépido.
Al final me fui de allí prometiéndome a mí misma que no volvería nunca jamás de los jamases.

La siguiente floristería era una a la que no quería ir desde hacía tiempo. Fui en una ocasión a consultar un remedio para una de mis plantas, la hierba limón que estaba plagadita de araña blanca y la respuesta fue: "yo no es por no vendértelo, porque si te tengo que vender el veneno te lo vendo, pero claro, es que yo si te lo vendo...." y así media hora para venderme un veneno que olía fatal pero que podía permitirme recuperar la planta. Que no entiendo a qué venía tanta evasiva, ni que fuera una sustancia ilegal. 
Pero el tiempo apremiaba, se iba acercando la fecha de la boda y a mí me surgían cosas por hacer como setas en otoño y necesitaba simplificar. Así que con muchas dudas sobre lo que iba a conseguir me tragué la cabezonería y fui.
La sorpresa fue que ese día estaba encantador, pero, oh lástima de las lástimas, la persona que hacía los ramos y me podía enseñar opciones estaba solo dos días a la semana. Además faltaba poco para que tuviera el catálogo de la temporada de verano así que no me quedaba más remedio que esperar a que esta persona estuviera.
Por supuesto las gardenias, nada, que no aguantan, que son pequeñas, que es un arbusto. Casi esperaba que me dijera que eran una leyenda urbana.
Los ranúnculos tampoco, que es un arbusto, eso se coge bien en el norte, o la gente que vive en el campo (como si eso fuera algo negativo)... A mí me daba que lo que no tuviera allí no iba a ser "fácil" de conseguir. Me quedaba otra floristería por visitar pero esa estaba más lejos. Así que esperé y volví el día que estaba la persona que me tenía que atender.

- Hola
- Hola
- Me dijiste que tenía que venir hoy para hablar con la persona que hace los ramos, para que me diera ideas.
- Sí, soy yo.

Es decir, él, el mismo (!!!). Se entiende por qué lo bauticé como el florista loco...
Me enseñó un catálogo de ramos con unas fotos muy tristes. Me dieron ganas de ofrecerle mis servicios fotográficos, que me dieron pena las flores pero afortunadamente me lo pensé mejor. Si estaba loco para los clientes que se supone sustentan su negocio ni imaginarme quería lo que sería trabajar con él. 

Yo pasaba las páginas. Adelante. Atrás. Otra vez delante. Él me daba explicaciones. Yo me daba un garbeo dentro del local para ver las flores que tenía y tratar de imaginarme un ramo con ellas. Le preguntaba por alguna y siempre había alguna complicación y me remitía al catálogo. Yo no me decidía. Me apuntó una dirección de facebook para que pudiera ver más ideas.
Y las ví, pero no vi nada mucho mejor de lo que yo había visto por internet por mi cuenta. Ya me veía recurriendo a las rosas otra vez. En algunos momentos deseé ser norteamericana, allí parecía que no era tan difícil tener ramos variados, alegres y menos formales.

En este tiempo fui a hacerme la prueba del peinado. Hablando con el peluquero (el que me quitaba el móvil, no, el otro) me dijo que a una novia su floristería le falló el mismo día de la boda (eso todavía parecía peor) y al final el propio peluquero le improvisó uno que le hizo el apaño de sobra.
Yo no quería hacerme todo. Quería dejarme querer en algún momento y relajarme un poquito pero eso me encendió la chispa. ¿Y si me lo hiciera yo? Podía no llevar ramo pero me encantan las flores y yo quería llevar mi ramo...ea!
Empezó una búsqueda feroz en la red para ver si a base de mirar ramos me entraba no solo la inspiración sino la habilidad:

vintage wedding inspiration
Peonías

Ramo de lavandas frescas silvestres. Perfecto para vestidos informales o cortos en un marco campestre.
Ramo de lavanda

Lavender bouquet
Ramo de lavanda
mariaenblog.wordpress.com - ranúnculos crema, erika, achemilla, ornitogalum y papaver
Ranúnculos naranjas

Harmonía: Francesillas
Francesillas o ranúnculos

Ramos de novia con flores silvestres
Ramo con flores silvestres
Mi favorito desde el momento que lo vi fue éste. Lástima que era para una boda de invierno pero lo miraba una y otra vez:

beautiful tulips and dusty miller bouquet
Tulipanes blancos
Por supuesto si me encargaba del ramo me encargaría de los prendidos del novio y del padrino....

ON SALE  Handmade Silk Flower Wedding por sweetlittlesparrow, $18.00
Prendido
Wedding accessory groom boutonniere burlap rustic por LeFlowers, $20.00
Prendido de estilo rústico

Musician Guitar Boutonniere  Custom Made por TheRitzyRose en Etsy, $125.00
Prendido con motivos de guitarra eléctrica

Boutonnieres por RusticGlamourWedding en Etsy, $10.00
Prendido
Lo adecuado hubiera sido hacer un simulacro antes comprando unas flores pero no me quedaba tiempo. Lo tenía todo ajustado para hacer lo que faltaba en los días que me quedaban y una tiene otras cosas en el día a día por mucha boda que prepare así que me la jugué al final. Si salía mal, no lo llevaría y punto. 
Salí de la peluquería el día de la boda y todo el relax que conseguí en ese rato se me disipó cuando vi la hora y que tenía que hacer los ramos.
Compré las flores que me parecieron que podrían combinar bien y encomendándome a San Google por todo lo que lo había usado esos días atrás me puse a hacer el ramo con la ayuda de mi consorte. 
Elaborar los ramos fue gran parte del motivo de que corriéramos ese día. Parece que no pero lleva su tiempo. 
Con antelación había buscado en Etsy algo que añadir al prendido del novio. Antes de pensar en el ramo tuve la intención de regalarle unos gemelos originales pero la camisa al final llevaba botones en los puños así que esa idea quedó desechada. Cuando me tuve que poner a pensar en serio en el tema ramos y prendidos trasladé la idea. Y encontré unos charms de guitarras eléctricas muy molones. Puestos yo también llevaría algo en mi ramo y para mí cogí el de la cámara de fotos. 
Éste fue el resultado final.

El ramo de la novia


Los prendidos del novio y del padrino

Detalle del ramo de la novia

Además de hacer los ramos tuve que hacer la sesión de fotos ese mismo día porque no habría otra oportunidad. De ahí que el día fuera un no parar. Afortunadamente la boda era por la tarde si no habrían tenido que celebrar la boda sin los novios ;)