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14.9.15

Una etapa se cierra. Infinitas posibilidades se abren

Llegó el momento final. Este blog me ha dado muy buenos momentos, he aprendido muchas cosas, va paralelo a una etapa de crecimiento personal y creativo muy importante de mi vida pero se hace necesario dejarle descansar. No sin algo de penita lo cierro. Prefiero decir que lo hago temporalmente; una especie de cierre temporal indefinido, así parece menos duro. Y verdaderamente (conmigo) nunca se sabe. De hecho una parte de él sigue viva. 
No me gustan los adioses, siempre son muy definitivos, muy radicales. Yo lo radical lo dejo a las mentes estrechas e insatisfechas que no tienen nada mejor que hacer que vigilar lo que sucede con los demás en vez de mejorar todas las deficiencias que les caracterizan.

Para una mente inquieta como la mía no es fácil estar mucho tiempo sin hacer nada. Recientemente la maternidad me ha brindado muchas horas de ocupaciones variadas y todas plenamente satisfactorias, aderezadas de mucho mucho mucho amor, mucho cariño, muchas alegrías y las inevitables preocupaciones por el bienestar de mi bebé. Un gran autoconocimiento no ha dejado de sorprenderme y lo seguirá haciendo. Eso me encanta. 
He dicho recientemente porque aunque por el calendario van pasando los meses y nos acercamos al primer año, en un aspecto profundo la maternidad es una experiencia que parece que la haya estrenado ayer, todos los días. Recuerdo los comienzos y hemos avanzado muchísimo pero es tan gratificante y los cambios han terminado por convertirse ya en una de las constantes diarias que es como estrenar maternidad cada dos por tres. 

Con todo durante este tiempo he hecho muchas otras cosas y he aprendido, sigo aprendiendo, un montón. La parte creativa no desaparece con nada, por muy ocupada que estés. Y si cabe, la maternidad y la presión, sobre todo la maternidad, es un acicate para que te impulse y ella misma pugne por salir. Es una experiencia antigua con una vivencia nueva. 

Antes de que me encuentre escribiendo el equivalente a veinte páginas que solo servirán para retrasar el momento del cierre (temporal) lo dejo aquí:
Muchas, muchísimas gracias por haber estado ahí leyendo mis andanzas. Me he sentido muy acompañada y arropada por todas aquellas personas que, no solo aquí, sino en otros espacios, incluso en persona, habéis dejado que comparta las cosas de mi vida sencilla, mis arrebatos creativos, mis retos fotográficos, a veces mis pequeñas locuras, y mis reflexiones. Sigo sabiendo de vosotras (personas, ellos y ellas), quizá con menos frecuencia que antes, pero lo que no cambiará es que formaréis parte de mi para siempre desde el momento en que entrasteis en mi vida. 
Me lo he pasado muy bien, que es a lo que yo siempre digo que hemos venido; he disfrutado mucho y seguiré haciéndolo. En cuanto tenga algo que compartir lo haré, sin dudarlo. 

Con mucho cariño, nos vemos, siempre con joie de vivre! Que no falte.

Mlle. San




10.3.14

10.1.14

Resumen y avance

Un ordenador resucitado por el buen hacer intensivo del SuperInformático, un perro encantador que todavía es muy pequeño (de edad) para diferenciar lo que es estar despierto de estar hiperactivo, reuniones familiares bien disfrutadas, comidas y cenas navideñas pantagruélicas (y sus correspondientes elaboraciones), toneladas de sueño antes de las navidades y después (pero muchas muchas toneladas de sueño), un lavavajillas que optó por funcionar correctamente (hasta próxima avería), una rebelión de las máquinas que finalmente parece sofocada podrían ser el resumen del tiempo que llevo sin escribir en el blog. Y esto es como el comer pero al revés, que cuando paras ya no sabes casi cómo retomarlo. Sobre todo la falta de tiempo, y las toneladas de sueño que pesan lo suyo, que anestesian las ideas. 

Este parón no me ha venido mal tampoco. En este mundo de sobreinformación y superinmediatez es fácil verte arrastrada por todo lo que empezó siendo inspiración y acaba convirtiéndose en sobresaturación. Parece una tontería pero para alguien como yo que le gusta hacer de todo y por lo tanto tiende a la dispersión puede ser un caos que termina en quedarse con los ojos como platos y los brazos caídos sin hacer nada. 

Desde antes de finalizar el año (incluso mucho antes pero vamos a simplificar) necesito un cambio. Me vale uno grande o varios pequeños. 
Como mi vida no es tampoco a lo grande y no tengo que decidir si vender el yate o comprarme una cabaña noruega en las montañas de Gudbrandsjuvet para tener una segunda residencia veraniega fresquita opto por los pequeños cambios. 
Algunos van viniendo casi por casualidad. 

Cabaña en las montañas de Gudbrandsjuvet.
Foto: Petter Steen Angell. Vía: www.nasjonaleturistveger.no
Hace poco he estado metiendo la nariz un poco más en el tema de la composición química de los cosméticos y productos de higiene en general. Es un tema que más bien había evitado por la pereza y el desconcierto que produce ser una ignorante en química a ese nivel y lo farragoso que es el mundo del etiquetado entre tanta variedad de productos. Doy fe de que lo sigue siendo. 

Desde hace años me niego a comprar productos cosméticos que hayan sido testados en animales o tengan origen animal. Por eso hace años que no uso marcas con una excelente estrategia comercial y visual porque viven del dolor ajeno. 
Añado ahora la tarea de mirar las etiquetas con cara de mala leche. La cara que se me pone cuando con mis poquitos conocimientos descubro (llamadme ingenua) que hay mucho dinero de beneficio a costa de la salud de muchas muchas personas, disfrazado de neuróticos estándares de edad y belleza y una negación constante al hecho impepinable de envejecer y hacerlo con dignidad. Es como si eternamente tuvieras que aparentar que acabas de salir del instituto. Parece que todavía está latente el "deja un cadáver bonito" a lo que habría que añadir "y artificial". En el caos de la oferta está la confusión y más aún detrás del críptico mundo del etiquetado. 

Sí he encontrado alguna etiqueta que aclara por ejemplo que la parafina líquida que contiene el producto es de origen mineral (derivada del petróleo o del carbón) lo que no resulta muy sano ni necesario desde el punto de vista cosmético. Alguien experto que me corrija. 
Pero lo de la parafina es lo de menos, hay una cantidad ingente de agentes (permitidme el juego de palabras) realmente nocivos para la salud a largo plazo incluso en productos carísimos y ahí están tan campantes y la gente confiada usándolos como loca sin saber lo que se está echando. Entre ellas yo, hasta ahora. 
Gracias a esta toma de conciencia espero que mi colección de productos para el arreglo personal se reduzca. De hecho estoy dispuesta a tirar unos cuantos incluso sin haberlos terminado. Simplificar me pone. 

Otro pequeño cambio que quiero introducir es el de darle a la fotografía el papel que se merece en mi vida. Suena solemne pero es todo lo contrario, se trata precisamente de divertirse. 
No será fácil porque todo requiere tiempo de dedicación pero para seguir con la simplificación quiero empezar por darle vida a unas cuantas ideas que se quedaron en el cajón de los proyectos pendientes un par de años atrás, como siempre por falta de tiempo. A partir de ahí iré viendo por dónde sigo. 

Un pequeño proyecto que no tiene que ver con la fotografía, al menos no directamente, espero que vea la luz a partir de febrero o marzo. No sé qué pasará al final ya que en realidad debería de haberla visto en noviembre o diciembre del año pasado. Hay cosas que escapan al control y lo único que se puede hacer es estar preparada cuando sea el momento de retomarlo. 

En la faceta más interior los cambios continuan y ahora estoy en el de encajar con neutralidad las limitaciones de los demás, esas que se traducen en comportamientos y actitudes poco empáticas (eufemismo) con los seres de alrededor y que al final del día te hacen mella (tú eres ese ser de alrededor).
No es fácil cuando tienes que pasar una gran parte de tu tiempo expuesta a tanto "buen rollo" pero para alegría de mi salud mental es algo que estoy consiguiendo sin perder la capacidad de observación crítica. 
También estoy intentando dejar atrás el sentimiento de que si no estás en todas partes, a todas horas, no estás en ningún sitio. ¡Adiós a la superinmediatez de una vez por todas! 
Realmente la práctica para mi ya era así pero siempre parece que te queda ese pepito grillo interior que te dice que quizás deberías participar más. El tiempo no lo puedo estirar y afortunadamente nada es inamovible para siempre. Fusilemos al mal pepito grillo. Al bueno le queremos para que nos aconseje bien. 

Para el final me quedo con que el cambio más importante es desear los cambios, y aceptarlos cuando lleguen, que no siempre es lo mismo. Por supuesto hay que trabajarlos primero pero a veces incluso así no se producen. 
Si va a ser que la madurez llega y todo...

9.12.13

Morgan Freeman Finger Painting ~ Kyle Lambert

Señoras y señores, agárrense la mandíbula antes de continuar, que seguro que luego no la encuentran. Yo todavía ando buscándola.
A pesar de las apariencias lo que traigo hoy es una ilustración....Sí, así empieza a caerse la mandíbula, cuando te quedas con la boca abierta. Si oyes un clink clonk mejor mira al suelo, que es ahí donde estará.

Es una ilustración hiperrealista a partir de una foto. Está hecha en un dispositivo móvil, concretamente un iPad. 
Ahora es cuando hay que agarrársela con las dos manos. La mandíbula. 
Está hecha con el dedo. Su autor es Kyle Lambert y a juzgar por el resultado debe de tener unas manos prodigiosas.

Cuando estaba yo formándome en diseño 2D y 3D tuve por compañero un estudiante de Bellas Artes (en realidad había muchos de esta carrera) que utilizaba la misma técnica. Era un gran aficionado al fútbol y a mí me maravillaba ver cómo empezando por unas simples y -en mi criterio profano- amorfas zonas de color acababa construyendo una escena futbolera llena de detalle y realismo. Todo de cabeza, claro. 
Me imaginaba que vería el mundo en manchas de color y luego nos iría poniendo mentalmente los detalles, como los ojos, la nariz, la boca, el pelo... 
Termino con mis historietas y os dejo con el video. 



El enlace a sus trabajos aquí.

5.12.13

Me gustan los contrastes

Cuando el tiempo es frío me gusta recordar el calor y la luz del verano. 




Pero no la temperatura de 40º de la gran ciudad, rodeada de asfalto, tráfico y aire caliente de los aires acondicionados de las fachadas y metida en la rutina de trabajar. Es fácil recordar solo lo bueno.
Buen puente.

2.12.13

Plot-oon ~ Chris Butcher

¿Quién dijo que tener un huerto era una actividad relajante y predecible?
Que se lo digan a los protagonistas de Plot-oon, de Chris Butcher.


Como siempre para terminar el nada desdeñable trabajo detrás de las cámaras en el making off.

Feliz lunes y feliz comienzo de diciembre.

26.11.13

Magdalenas caseras con chocolate

Estas magdalenas deberían llamarse "madgalenas de moras sin moras" porque la receta original es con moras. Pero a veces cuando se me presenta la oportunidad de tener un rato libre para cocinar por placer no tengo todos los ingredientes, entonces improviso y es por ello la razón de estas magdalenas "con ausencia de moras" y sustituidas por chocolate y canela. 
No las hice este fin de semana. Parte del último sábado y el domingo entero estuve muy ocupada dando cobijo a un virus nada simpático que llegó, me dejó tumbada y se fue sin saludar siquiera. Casi lo prefiero, la verdad, porque con tipos tan desagradables cuantos menos tratos mejor. 

[Los ingredientes, escritos a la forma tradicional, tal como vienen en la receta original, excepto las moras:
300 gr. de harina de trigo
160 gr. de azúcar moreno
2 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
1 manzana rallada
3 huevos
5 cucharadas de aceite de oliva
125 ml de yogur natural
2 cucharaditas de vainilla en polvo

Ingredientes para la cobertura:
4 cucharadas de harina
2 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharadita de canela
30 gr de mantequilla]







Lo primero es lo primero, mezclar los ingredientes secos en un bol: 


En otro mezclamos los huevos y el azúcar e incorporamos los ingredientes secos que hemos mezclado en primer lugar (ver foto anterior). 
Por otro lado mezclamos los ingredientes de la cobertura que de momento dejaremos apartada. 
Rellenamos los moldes para magdalenas, bien con una manga pastelera o con dos cucharas pequeñas, y ponemos un trocito de chocolate en el centro. 


Una vez colocado el trocito de chocolate poner la pasta que hace de cobertura. Yo lo hice como un pegotito. Puede ponerse de forma extendida para que cubra la totalidad de la magdalena pero yo opté por simplificar. Era la primera vez que probaba una cobertura de este tipo, tan espesa, y no sabía muy bien cómo iba a quedar al paladar. 


Se hornean en el horno durante 20 minutos a 180º. Y....


La receta original contada aquí

4.11.13

A las calabazas de Halloween le han salido competidoras

El jueves por la noche celebramos Halloween. Hubo fiesta en casa, un poco light porque algunos miembros se quedaron k.o. en seguida y la cosa quedó algo descafeinada.
Pero hubo maquillaje de zombie, hubo malos pelos de zombie, hubo decoración de halloween, hubo cena casi a oscuras y hubo alguna historia de miedo pululando entre los platos. Pocas verdaderamente monstruosas porque al final las aprensiones instalaron la censura.
Y hubo postre de halloween.
Como yo sigo en mi cruzada de simplificar las cosas me busqué una receta sencilla y sí, sencilla es, pero el trabajo previo tiene su aquel.

postre facil halloween
Vía: Pequeocio
Es tan sencilla como hacer con las naranjas lo mismo que se hace con las calabazas: tallarlas. Luego se rellena de helado y al conge a que se endurezca hasta que sean servidas (La receta original aquí)
Tan sencilla menos cuando te pones a vaciar las naranjas. En la receta no habla de cómo hacer ese paso previo tan fundamental salvo por las indicaciones de usar un cuchillo y una cuchara. Yo no sé qué tipo de naranja será la que se puede vaciar con una cuchara pero las mías desde luego no. Por si alguien en un futuro se anima a probar yo lo hice como sigue:

Con un cuchillo grande corté la parte superior de la naranja (elemental), digamos lo que sería la "tapa de los sesos"; después con uno más pequeño y con punta corté la pulpa siguiendo el borde de la naranja, haciendo una especie de cono invertido, para quitar el grueso de la carne; y después con dos tamaños de vaciadores fui quitando el resto de la pulpa. Primero con el vaciador grande y luego con el pequeño para despegarla totalmente de la parte interior, intentando dejar el interior blanco, mondo y lirondo. 
Esta parte fue la más complicada. No hay que olvidarse de quitar también los restos de naranja del interior de la "tapa".

Después con un rotulador dibujé las caras que quería tallar. Aconsejo que las naranjas, si las tenéis en la nevera, las saquéis unas horas antes porque en mi caso, enfrascada con el maquillaje de zombie y demás, no lo hice y estaban húmedas con lo que a veces el tallado iba casi a ojo. Con un cuter bisturí fui tallando las naranjas.
Las rellené de helado de vainilla -no encontré de naranja ni de mango como indica la receta- les puse la tapa, las metí en bolsas de congelación de forma individual y al congelador.

Para alargar un poco más la vida de estas naranjas una vez consumido el helado -entiéndase como una metáfora de resucitar a los muertos de la noche de los muertos-, se lavan, se dejan secar y se les mete una vela pequeña dentro para que sirvan de iluminación.
Desprenden un suave olorcillo cítrico aunque no esperéis tampoco un olor espectacular. Desde luego quedan simpáticas. Al menos así la pelea que se genera tratando de vaciarlas se ve recompensada con algo más que no termina en el gesto de tirarlas a la basura.

No hay que olvidar que con la vela encendida dentro las naranjas se pueden acabar quemando (aunque es difícil que ardan) así que por favor ponedlas en un lugar seguro y vigiladlas de vez en cuando. 
Yo las puse sobre un plato y en un espacio amplio para que no se pudiera quemar nada pero aún así el borde superior se oscureció un poco.



21.10.13

Time-lapse de "La Ventana Indiscreta"

Las personas que me conocen un poco no tardan en darse cuenta de que me gusta darle un par de vueltas de tuerca a las cosas, que despierta mi interés lo insólito, lo experimental, aquello que aunque sea habitual esté mirado desde un punto de vista nuevo.
Las personas que me conocen algo más saben que cuando me interesa llevar algo a la práctica y es nuevo para mí suelo exprimirlo y si no consigo el resultado que quiero, busco una forma alternativa y si no funciona busco otra o me la invento.
Yo, que me conozco bastante bien, puedo decir que me gustan los retos con un alto componente creativo y que como me suelo encabezonar hasta que lo considero cumplido aprendo muchas cosas por el camino y eso hace que el reto sea mucho más gratificante. Pero también tiene una faceta negativa y es que una vez conseguido el objetivo puedo perder interés.
(También es posible que ninguna de estas cosas hayan sido apreciadas por nadie así que no pasa nada, ya lo cuento yo.)
Quizás por eso me despiertan simpatía trabajos como el que traigo hoy.

Jeff Desom cogió imágenes de la película de Hitchcock* y las ensambló para presentar una especie de panorámica temporal de lo que sucede en los diferentes apartamentos. Él cuenta en su web que presenta los acontecimientos en el orden en el que aparecen en la película.
Lo hizo mediante la técnica de time-lapse. Consiste en grabar con una cámara una o varias secuencias de video y acelerar sus velocidad en la postproducción. O bien capturar imágenes fijas a ciertos intervalos y montarlo en la postproducción a la velocidad deseada.

Seguramente recordáis vídeos a cámara rápida sobre el crecimiento de una planta o de cómo se abre una flor, el cambio de la estación en un paisaje o cómo se transforma la ciudad en 24 horas completas. Eso es mediante time-lapse. Hay infinidad de ejemplos.
Yo hoy os dejo con el de Jeff Desom:


*(Increíble! Es la primera vez que consigo escribir bien el apellido del director sin tener que consultarlo primero.)

14.10.13

Una mantis religiosa...

...siempre te vigila (aunque esté de espaldas)...


....siempre sabe cómo hacerse la inocente...


...incluso la tímida...


...siempre espera pacientemente mientras te muestra su mejor... ¿...sonrisa...?


Lo asombroso es cómo la fotografía consigue acercarme a aquello que precisamente no es lo que más me gusta y que de otro modo no podría abordar. Esa es parte de la magia de la fotografía. :)
¡Feliz lunes!

9.10.13

Ballpoint Barber ~ Stop motion

Hoy os traigo imagen en movimiento. Concretamente a través de stop motion. Para aquell@s que no lo sepan es una modalidad de animación que consiste en emular el movimiento mediante la grabación de fotogramas o imágenes fijas en sucesión. Es una técnica que siempre me ha llamado mucho la atención por la laboriosidad que requiere conseguir un resultado natural. 
En el cine para que podamos percibir sensación de movimiento coherente hace falta rellenar un segundo con 24 fotogramas. En animación digital puede ser suficiente con algunos menos pero lo que es evidente es que crear una película de 5 minutos requiere unas buenas horas de trabajo. Y por supuesto cuantos más pasos intermedios mucha más fluida es la sensación de movimiento, por lo tanto son unas cuantas imágenes juntas. 
Recuerdo mis primeros pinitos con esta técnica hace ya unos años pero lamentablemente lo he perdido y no lo puedo mostrar. Actualmente tengo esta técnica en la lista de pendientes, sección "locuras creativas".

De momento hoy lo muestro de la mano de Peter Simon (Peter Boy). En este vídeo se hace patente la cuidadosa planificación que es necesaria. No se puede hacer crecer lo que se ha cortado/afeitado. Lo entenderéis cuando lo veáis.

Mujeres del mundo (¿y quizás hombres también?): seguro que al menos en algún momento de nuestras vidas nos hubiera venido muy bien un método tan rápido y sencillo para arreglar el producto de una mala decisión o de unas manos inexpertas. 


Ballpoint Barber // Stop-motion Reverse Haircut and Beard-cut // Trim 2
from Peter Simon (Petey Boy) on Vimeo.


[El making of para curios@s aquí]

30.9.13

25.9.13

El día que me casé ~ El día de la boda

Si habéis llegado hasta aquí sin desmayo y sin que se os haya desencajado la mandíbula de tanto bostezar puedo sentirme feliz. Si no es así dejadme que piense que no lo habré hecho tan mal si al menos seguís pendientes de cómo termina la cosa, a pesar de los bostezos...No, no hace falta que me lo aclaréis, es más bonita la fantasía ;)

A grandes rasgos ya he ido hablando del día de la boda, de cómo casi salté al techo cuando sonó el despertador, de lo poco que dormí porque estaba nerviosa (no lo he contado pero lo hago ahora). Por lo de casarme pues sí porque ya estábamos muy bien tal cual estábamos y no quería que se fuera a estropear. Y por supuesto por la "puesta en escena" de todo en lo que había estado trabajando en los dos meses previos.

He contado que me relajé en la peluquería. Hasta el punto de que fui capaz de hacerme esta foto:


De que salí de la peluquería y entré en pánico cuando me dí cuenta de la hora que era y que aún me faltaba comprar las flores, hacer mi ramo, los prendidos del novio y el padrino, comer, maquillarme, vestirme, hacernos la sesión de fotos en casa (ramos incluidos), salir a tiempo, pintarme las uñas (esto era de importancia vital como todo el mundo sabe), hacer repaso mental cada media hora de todo lo que estaba listo y lo que no, reunir todo lo que teníamos que llevarnos y conseguir que no fuera asaltado por mis gatos molones y también muy curiosones. (Les encanta probar cómo suena cada papel nuevo al rasgarse, meterse en las bolsas, tirar cosas al suelo para oir cómo caen, morder cualquier cinta decorativa y cuando ya han satisfecho su curiosidad y necesitan un reposo tumbarse encima de lo único que haya en la habitación que no deba ser aplastado).
Todo ello se traduce en que tienes que dejar muchas cosas para el final porque si no antes se estropean (atar los globos en el coche a pleno sol, secar los tallos de las flores para que no vayan mojados, hacerte las fotos sin arrugarte demasiado la ropa, bla bla bla). Dejas muchas cosas para el final que tendrás que hacer en un tiempo muy pequeño y sin perder la compostura, claro. Suerte que no hizo el típico mes de junio caluroso y eso ayudó bastante a lo de la compostura.
Por ello conté que comí mientras me pintaba las uñas, me levanté ochocientas veces y fui flotando de un sitio a otro. No flotaba de felicidad todavía, es que me movía tan rápido que no tocaba el suelo.

El milagro fue que llegamos a tiempo a todo. Bajamos cargados con las bolsas de los kits del invitado, la cámara, el trípode, el ramo, el bolso (en mi caso) y lo dejamos todo en el portal. Abrí un poquito la puerta y salí con la cámara. Lo que inmortalicé fue esto:


A mí me inmortalizaron así:


Fue un momento muy bonito porque estaban todos guapísimos, por fin, allí juntos. Hicimos un poco de follón porque eran las cinco de la tarde, un viernes tranquilo, y salió hasta el vecino a ver qué pasaba. Al menos aprovechó para felicitarnos.
Estuvimos un buen rato haciéndonos fotos, jaja, tuvimos nuestro momento hollywood, con tanta cámara apuntando y por fin conseguimos arrancarnos de allí e ir rumbo a la ceremonia. Encontramos un poco de atasco que le dio nervios emoción al trayecto mientras alegremente perdíamos los globos que habíamos atado con cintas a las puertas del coche. Dentro íbamos solos el novio y yo, abriendo la pequeña comitiva, comentando cada momento; yo hacía fotos con el móvil:


Llegamos al ayuntamiento donde nos casaban y lo que allí sí hacía era bastante aire. Seguimos haciéndonos fotos. Preparamos la documentación. Repartimos los kits del invitado. Los niños ya empezaron a dar buena cuenta del contenido. Más y más fotos. Le adjudiqué la cámara a mi hermana así que la teníamos siguiendo nuestros pasos.






Por fin entramos, y en un ratito allí estábamos sentados el novio y yo, delante del alcalde y la ayudante.

Aquí hago un inciso. Aparte de otras razones la gente suele preferir las bodas religiosas porque son más vistosas, más largas y como que tienen más peso.
La idea de una ceremonia civil es que es breve, funcional y con menos encanto.
A la nuestra no le faltó encanto, fue emotiva, pero lo que seguro no fue es breve.
El alcalde, al que agradezco su interés en hacer una ceremonia cálida y acogedora, no escatimó el tiempo, fue amable y se implicó consiguiendo darle un aire informal y entrañable al acto en sí.
Pero lo que me dejó fuera de juego fue que nos hizo una introducción con la historia del pueblo. Quedará como la anécdota de nuestra boda para los restos.
No fue una introducción de dos palabras, no. Fue una generosa explicación de los orígenes del lugar y su evolución. Yo miraba a mi hermana, a la única a la que podía mirar disimuladamente porque ella estaba parapetada al otro lado de la mesa del salón con la cámara, e intercambiábamos expresiones entre el asombro y la risa, sorprendidas por aquella forma de empezar. Yo no podía ver al resto salvo a mi suegro que tenía al lado y a mi inminente marido pero girar la cabeza teniendo enfrente a un alcalde entusiasmado en su relato no era muy compatible con el disimulo.
La verdad es que puso toda su buena intención y salvo esa pequeña charla cultural fueron magníficos. La fórmula para dar el "sí, quiero" era más parecida a la tradicional, y muy emotiva, no un breve "sí, acepto". Nos dejaron después un montón de tiempo para que disfrutáramos del momento mientras nos preparaban el libro de familia y toda la documentación; con anécdota y todo solo tengo buenas palabras para ellos.









Salimos de allí y los invitados nos bañaron en confetti, nos hicimos más fotos y nos fuimos a tomar algo porque estábamos sedientos, que hizo un buen día pero no dejaba de ser un 14 de junio por la tarde.


Ya desde allí nos fuimos al sitio que cuatro meses antes habíamos ojeado para hacer las fotos después de la ceremonia y descubrimos que cuatro meses dan para que la naturaleza trabaje mucho si nadie la frena. Nos encontramos con que la extensión que habíamos pensado como adecuada era ahora un bonito campo de cardos de un metro de altura o más.
No tengo nada en contra de los cardos. De hecho los considero muy fotogénicos:


Pero resultan un poco incómodos cuando tienes que hacer fotos de grupo, con tacones y vestidos vaporosos.
¿Iba a ser impedimento para nuestro propósito? Nunca. En el lado opuesto teníamos un hueco para la sesión -no exento de cierta dificultad de acceso- que ya habíamos visto en marzo en previsión de contratiempos.




Terminada la sesión recogimos todo y nos fuimos al restaurante. Allí los novios nos adelantamos para decorar la mesa.
Era el momento final de desplegar parte de lo que había estado haciendo estos dos meses atrás, para un espacio que no sabía cómo sería y que por fin tenía delante.
Hablé con los camareros y solo hubo que cambiar dos platos de sitio para dejar instalada la zona del libro de invitados y la decoración principal.


Los gatos-novios quedaron delante y entre nuestros dos servicios, el del novio y el mío, y coloqué los cuatro meseros en sus sitios correspondientes.



Los invitados ya podían pasar. Empezaba la cena por fin. Ahora sí que ya solo quedaba disfrutar y dejarse llevar por el momento.



El regreso

Concierto al aire libre el día después. Uno de los violinistas es mi cuñado 
Hay muchas más fotos pero esas las dejo para el álbum personal.


P.D. : Mi más sincero agradecimiento a la fotógrafa principal, por su buen hacer, su disposición y paciencia para estar de aquí para allá haciendo clic y sobre todo por ser una hermana como pocas (yo diría como ninguna). Gracias a todos los invitados por vuestras fotos y entusiasmo y especialmente por compartir ese día con nosotros.

23.9.13

El día que me casé ~ Las fotos

Inspiro....Espiro.... 
Para una pirada de la fotografía como yo no fue fácil esta decisión. Sobra decir que me encanta, que cuanto más aprendo, más descubro y más me gusta; es una disciplina más exigente de lo que parece (aunque siempre gratificante), con importante trabajo silencioso de fondo, del que no se ve, que va más allá de encuadrar y hacer clic.
No me gusta tanto el concepto de reportaje de boda clásico. No hay nada malo en ello, ese tipo de fotos están perfectas si son lo que buscas. Yo prefiero las fotos más personales. Se llevan haciendo desde hace tiempo y cada vez se hacen más. Probablemente estemos hablando ya de un "clásico" en la fotografía de bodas.
Me gustan aquellos fotógrafos y fotógrafas que exploran en cada sesión, que tratan de plasmar momentos únicos, que observan a las personas que tienen delante de su objetivo y consiguen crear un ambiente propicio para que los protagonistas se sientan cómodos y puedan ser ellos mismos.
Me gustan los fotógrafos y fotógrafas que intentan llevar este tipo de fotos a un plano algo más creativo, que miran de una forma diferente y personal a través de la cámara.

Recordemos las premisas de las que partíamos para organizar nuestra boda: una boda con pocos invitados y por lo tanto muy íntima y por encima de todo el deseo de hacer una boda muy personal. Un presupuesto normal para una boda pequeña.
Al tratar el tema de las fotos estuvimos dándole unas cuantas vueltas. No era de sentido común invertir en la fotografía lo mismo o más que en cualquiera de las partidas importantes de una boda tan sencilla. Y no porque pensemos que el trabajo fotográfico no lo valga. Pero tampoco estábamos dispuestos a considerar otro tipo de fotografía que no fuera la que queríamos. Así que decidimos hacer nosotros las fotos y por supuesto contar con la colaboración de los invitados.
¿Cómo puedes ser la novia y la fotógrafa en tu propia boda? Con mucha calma, algo de planificación y ayuda...Ah, y con margen para asumir que no vas a poder estar delante y detrás de la cámara a la vez todo el tiempo. Eso es imposible. Así que tocaba relajarse y disfrutar.

Lo que sí se podía hacer era fotografiar antes de la boda. Cada vez que llegaba un pedido o tenía terminada una parte: sesión fotográfica. Lo verdaderamente difícil iba a ser tener ocasión de fotografiar los elementos in situ aunque se podía intentar. Así que para no perder detalle contaría con las fotos previas, con tiempo suficiente para hacerlas y controlando un poco mejor las condiciones de la foto. 
Pero no quería dejar de ver el resultado de varios meses de trabajo en su contexto. Aprovechando que los novios, antes de la cena colocaríamos los elementos que adornarían la mesa mientras los invitados se relajaban tomando algo, aproveché para hacer las fotos. Había que ser rápidos pues la luz a partir de ahí ya solo menguaría.

Puede que os estéis preguntando qué pasaba entonces con las fotos de después de la ceremonia. También estaba contemplado :). Cuando fuimos a cerrar con el restaurante la fecha de la celebración buscamos un sitio en los alrededores que fuera rústico y accesible y lo encontramos. Cerca de una ruinas había una explanada que podría ser adecuada y allí nos haríamos nuestra sesión.
¿Pero qué es una boda sin contratiempos? Un jardín sin flores. En este caso plantas silvestres. Una cosa es localizar el sitio en marzo y otra bien distinta hacerte las fotos en junio. Que la naturaleza sigue su curso y allí nadie había cuidado de la zona verde así que cuando llegamos las plantas (cardos incluidos) llegaban por encima de la rodilla. 

Por todo ello (contratiempo incluido sin saberlo) y porque admitámoslo, si eres la novia y la fotógrafa algo va a verse más limitado y estaba claro que era la fotógrafa, había un plan b o mejor dicho un plan pre-b. En casa, una vez arreglados y con tiempo suficiente nos hicimos nuestra propia sesión. Porque sí, porque eran de los momentos antes y porque tendríamos más calma (juas) y podríamos dedicarnos con un poquito más de atención a nuestras fotos de boda.

Me encantaba la idea de hacerme unas fotos al estilo en que se hacían las fotos mis abuelos o mis padres cuando eran jóvenes. Ya lo he dicho pero me encantan las fotos antiguas. Me pareció muy divertido. Podrían salir mal las que nos hiciéramos al aire libre pero tendríamos nuestras fotos de boda sí o sí.

Por supuesto primero la foto prometida del novio:
[Textura: Encadilarte]
[Textura: Encadilarte]


[Texturas: Encadilarte y Kim Klassen]
[Texturas: Encadilarte y Kim Klassen]