10.1.14

Resumen y avance

Un ordenador resucitado por el buen hacer intensivo del SuperInformático, un perro encantador que todavía es muy pequeño (de edad) para diferenciar lo que es estar despierto de estar hiperactivo, reuniones familiares bien disfrutadas, comidas y cenas navideñas pantagruélicas (y sus correspondientes elaboraciones), toneladas de sueño antes de las navidades y después (pero muchas muchas toneladas de sueño), un lavavajillas que optó por funcionar correctamente (hasta próxima avería), una rebelión de las máquinas que finalmente parece sofocada podrían ser el resumen del tiempo que llevo sin escribir en el blog. Y esto es como el comer pero al revés, que cuando paras ya no sabes casi cómo retomarlo. Sobre todo la falta de tiempo, y las toneladas de sueño que pesan lo suyo, que anestesian las ideas. 

Este parón no me ha venido mal tampoco. En este mundo de sobreinformación y superinmediatez es fácil verte arrastrada por todo lo que empezó siendo inspiración y acaba convirtiéndose en sobresaturación. Parece una tontería pero para alguien como yo que le gusta hacer de todo y por lo tanto tiende a la dispersión puede ser un caos que termina en quedarse con los ojos como platos y los brazos caídos sin hacer nada. 

Desde antes de finalizar el año (incluso mucho antes pero vamos a simplificar) necesito un cambio. Me vale uno grande o varios pequeños. 
Como mi vida no es tampoco a lo grande y no tengo que decidir si vender el yate o comprarme una cabaña noruega en las montañas de Gudbrandsjuvet para tener una segunda residencia veraniega fresquita opto por los pequeños cambios. 
Algunos van viniendo casi por casualidad. 

Cabaña en las montañas de Gudbrandsjuvet.
Foto: Petter Steen Angell. Vía: www.nasjonaleturistveger.no
Hace poco he estado metiendo la nariz un poco más en el tema de la composición química de los cosméticos y productos de higiene en general. Es un tema que más bien había evitado por la pereza y el desconcierto que produce ser una ignorante en química a ese nivel y lo farragoso que es el mundo del etiquetado entre tanta variedad de productos. Doy fe de que lo sigue siendo. 

Desde hace años me niego a comprar productos cosméticos que hayan sido testados en animales o tengan origen animal. Por eso hace años que no uso marcas con una excelente estrategia comercial y visual porque viven del dolor ajeno. 
Añado ahora la tarea de mirar las etiquetas con cara de mala leche. La cara que se me pone cuando con mis poquitos conocimientos descubro (llamadme ingenua) que hay mucho dinero de beneficio a costa de la salud de muchas muchas personas, disfrazado de neuróticos estándares de edad y belleza y una negación constante al hecho impepinable de envejecer y hacerlo con dignidad. Es como si eternamente tuvieras que aparentar que acabas de salir del instituto. Parece que todavía está latente el "deja un cadáver bonito" a lo que habría que añadir "y artificial". En el caos de la oferta está la confusión y más aún detrás del críptico mundo del etiquetado. 

Sí he encontrado alguna etiqueta que aclara por ejemplo que la parafina líquida que contiene el producto es de origen mineral (derivada del petróleo o del carbón) lo que no resulta muy sano ni necesario desde el punto de vista cosmético. Alguien experto que me corrija. 
Pero lo de la parafina es lo de menos, hay una cantidad ingente de agentes (permitidme el juego de palabras) realmente nocivos para la salud a largo plazo incluso en productos carísimos y ahí están tan campantes y la gente confiada usándolos como loca sin saber lo que se está echando. Entre ellas yo, hasta ahora. 
Gracias a esta toma de conciencia espero que mi colección de productos para el arreglo personal se reduzca. De hecho estoy dispuesta a tirar unos cuantos incluso sin haberlos terminado. Simplificar me pone. 

Otro pequeño cambio que quiero introducir es el de darle a la fotografía el papel que se merece en mi vida. Suena solemne pero es todo lo contrario, se trata precisamente de divertirse. 
No será fácil porque todo requiere tiempo de dedicación pero para seguir con la simplificación quiero empezar por darle vida a unas cuantas ideas que se quedaron en el cajón de los proyectos pendientes un par de años atrás, como siempre por falta de tiempo. A partir de ahí iré viendo por dónde sigo. 

Un pequeño proyecto que no tiene que ver con la fotografía, al menos no directamente, espero que vea la luz a partir de febrero o marzo. No sé qué pasará al final ya que en realidad debería de haberla visto en noviembre o diciembre del año pasado. Hay cosas que escapan al control y lo único que se puede hacer es estar preparada cuando sea el momento de retomarlo. 

En la faceta más interior los cambios continuan y ahora estoy en el de encajar con neutralidad las limitaciones de los demás, esas que se traducen en comportamientos y actitudes poco empáticas (eufemismo) con los seres de alrededor y que al final del día te hacen mella (tú eres ese ser de alrededor).
No es fácil cuando tienes que pasar una gran parte de tu tiempo expuesta a tanto "buen rollo" pero para alegría de mi salud mental es algo que estoy consiguiendo sin perder la capacidad de observación crítica. 
También estoy intentando dejar atrás el sentimiento de que si no estás en todas partes, a todas horas, no estás en ningún sitio. ¡Adiós a la superinmediatez de una vez por todas! 
Realmente la práctica para mi ya era así pero siempre parece que te queda ese pepito grillo interior que te dice que quizás deberías participar más. El tiempo no lo puedo estirar y afortunadamente nada es inamovible para siempre. Fusilemos al mal pepito grillo. Al bueno le queremos para que nos aconseje bien. 

Para el final me quedo con que el cambio más importante es desear los cambios, y aceptarlos cuando lleguen, que no siempre es lo mismo. Por supuesto hay que trabajarlos primero pero a veces incluso así no se producen. 
Si va a ser que la madurez llega y todo...

23.12.13

David Seguin

Tengo mi blog congelado, como las temperaturas a primera hora de la mañana cuando salgo a trabajar. Y en parte se debe a que creo que tengo una epidemia de rebelión de las máquinas en casa. Primero se estropeó mi ordenador, después le ha seguido el lavavajillas y parece que la caldera también está haciendo pucheros. 
Lo del ordenador y el lavavajillas no tiene remedio. Espero que lo de la caldera sea solo una pataleta pero por si acaso voy a ir llamando al técnico no sea que la cosa vaya en serio. 
Prescindir de mi ordenador me hace sentir un poco huérfana y es que aunque pueda utilizar otro de prestado resulta raro, como si te pusieras un traje que no es de tu talla.

Para aligerar tanto fallo técnico me consuelo hoy con el trabajo de un ilustrador y diseñador gráfico canadiense: David Seguin.

Vía Behance.net

Vía Behance.net

Vía Behance.net

Chulo, eh. A mi me encanta. 
Su portfolio aquí.

Feliz lunes y feliz navidad

11.12.13

George Méliès ~ El precursor del cine de ciencia ficción

Mi relación a diario con los libros, el arte y la vida en general está marcada por las pequeñas coincidencias más arbitrarias. 
En cuanto a los libros generalmente escojo lo que leo en función del argumento pero a veces me fijo en un libro por la ilustración, por la foto de la portada, o por el título. Un criterio tan válido como otro cualquiera cuando tu secreta intención sería leerte todo lo que encuentras a tu paso pero que evidentemente es imposible de realizar porque harían falta unas cuantas vidas y mucho colirio. 

Así tan tontamente llegué a "La mecánica del corazón", de Mathias Malzieu, cuya portada está ilustrada por Benjamin Lacombe, uno de mis favoritos. La primera vez que lo vi solo tuve ojos para esa ilustración y eso bastó para que quisiera leérmelo. Finalmente la historia no llegó a llenarme del todo. Aunque el planteamiento era bueno, se quedó un poco descafeinada. Lo que ignoraba es que uno de los personajes, un joven Georges Méliès, iba a engancharme de lo lindo más adelante. 

Tiempo después fuimos a ver la exposición "Seducidos por el arte. Pasado y presente de la fotografía" donde se esbozaba la relación mutuamente influyente entre fotografía y pintura. Y allí estaba anunciada la exposición sobre el trabajo de Georges Méliès. Luego, buscando la información para la entrada en el blog sobre el Moulin Rouge volvió a aparecer ante mis ojos. Ya por entonces estaba impaciente por ver la exposición.
A veces parece que algunos personajes y temas hagan señales de humo para llamar mi atención hasta que por fin les hago caso. 

Fuimos a ver la exposición con plena satisfacción por mi parte. Realmente George Méliès inventó muchos de los efectos que son aplicados en la industria del cine desde hace muchos años.
Es un personaje polifacético y versátil. Nacido en 1861, se le considera un cineasta francés muy prolífico. Se podría decir de él que además era ilusionista, reportero, dibujante, actor, soñador y trabajador incansable. Era un gran admirador de Robert-Houdin, también ilusionista y padre de la magia moderna.

George Melies.jpg
George Méliès. Vía: Wikipedia
Ser hijo de un zapatero le permitió practicar el oficio durante un tiempo, aunque lo hizo por obligación, lo que le sirvió posteriormente para aplicar algunas técnicas a sus invenciones cinematográficas.
Asiduo del local del famoso mago Robert-Houdin finalmente consiguió adquirirlo en cuanto tuvo oportunidad. Allí aprendió todas las artimañas de prestidigitación e inventó novedosos trucos y formas de engaño para la cámara y el escenario.  
Asistió a la inauguración del cinematógrafo organizada por los hermanos Lumiére y salió gratamente impresionado. En un primer momento intentó adquirir el aparato pero no lo consiguió. Ellos mismos pensaban que no tendría ninguna utilidad práctica. Empeñado y encantado con el descubrimiento Méliès tuvo que recurrir a un óptico estadounidense para que le hiciera uno similar. 

Aplicó muchos de los trucos de ilusionismo y teatro adaptándolos al medio cinematográfico, creando así un lenguaje nuevo, alejado del estilo documental de los hermanos Lumiére. En palabras de la exposición sobre el autor y su estilo: "estrafalario y poético", algo que personalmente creo que define muy bien el trabajo de Méliès.

De este modo fue el primero en usar el stop trick (cuando se apaga la cámara se quita o añade un elemento de la escena y al encenderla de nuevo el elemento o personaje ha desaparecido/aparecido por arte de magia),  el timelapse (grabar un fenómeno que es muy lento y reproducirlo a una velocidad superior), los fundidos entre imágenes o a negro y los fotogramas coloreados a mano. Utilizó la linterna mágica, el praxinoscopio, discos estroboscópicos, cámara cronofotográfica y artilugios de lo más variado para crear expectación y asombro. También se valió de autómatas.

De la exposición yo destacaría entre otras cosas la colección de vidrios pintados para las linternas mágicas. Estos vidrios son dobles y van superpuestos de modo que uno pueda moverse sobre el otro. Uno lleva pintada una escena a falta de algunos elementos que van pintados en el otro vidrio. [Supongamos que se trata de un señor saludando. El señor iría pintado en un cristal y el brazo que saluda en el otro.] El detalle de las pinturas de los vidrios es digno de valoración. 

Creó 500 películas aunque solo pudo ver 10 en pantalla grande. 
Una que seguramente está en la mente de casi todo el mundo es la de "Viaje a la luna". Fue tan bien acogida que se plagió, especialmente en EE. UU. Allí Méliès tuvo que abrir una sucursal para proteger sus derechos. 

Le Voyage dans la lune.jpg
Fotograma de "Viaje a la luna". Vía: Wikipedia

En Montreuil se fabricó unos estudios del tamaño del local de Robert-Houdin, totalmente acristalados, con luz desde las 11 de la mañana a las 3 de la tarde y que posteriormente fue ampliando. Allí instaló camerinos, almacenes para los decorados, trampillas, un foso, persianas para tamizar la luz... Lamentablemente con la Segunda Guerra Mundial quedó enteramente destruido.

Foto
Georges Méliès, a la izquierda, pintando un decorado en el suelo. Vía: El País
A pesar de su éxito y su increíble capacidad de innovación George Méliès terminó arruinado por la competencia de las grandes productoras de reciente aparición. Tuvo que vender Montreuil y todas sus propiedades y en un momento de desesperación llegó a destruir numerosos negativos de sus películas. Terminó trabajando en una juguetería.
Un tiempo después fue reconocido por un periodista y gracias a este encuentro se proyectaron ocho de sus películas, consiguiendo que su trabajo volviera a ser valorado. Este renacimiento fue breve y finalmente se retiró con su segunda esposa a una casa de jubilación de la "Mutua del cine", muriendo en el hospital.

Con toda la cultura cinematográfica que a día de hoy tenemos como espectadores sus películas resultan increíblemente actuales en la ejecución de los efectos. Tienen así mismo un punto inocente, siempre en el contexto cultural de su época, y dejan entrever el entusiasmo puesto en ellas. 
Algunas, especialmente las primeras, son prácticamente un pretexto para presentar los efectos nuevos y fascinantes.

Imagino la sorpresa que causaría en la población de finales del s.XIX encontrarse en una sala apenas iluminada con imágenes en movimiento, bailarinas dando saltos a ritmo de can can, gente que aparecía sin explicación aparente, cabezas flotantes, explosiones, y tantos otros trucos increíbles. 
Mientras paseaba por la exposición pensaba en que si Georges Méliès pudiera ver las películas que se proyectan ahora estaría entre asombrado y satisfecho. Seguramente estaría dispuesto a vivir una segunda vida para seguir innovando, inventando, imaginando y divirtiéndose.

Quizás mis casualidades solo se deban a aquello que decía Méliès sobre su constante innovación en los trucos y artificios: "Un truco lleva al otro". En mi caso, una casualidad lleva a la otra.

La película, La invención de Hugo (2011), de Martin Scorsese, basada en el libro de Brian Selznick, rinde homenaje al genio creador de Méliès.

Como punto final os dejo la película "Viaje a la luna" íntegra:



Fuentes: 
Wikipedia sobre George Méliès
Wikipedia sobre Robert-Houdin
El País sobre la exposición de George Méliès

9.12.13

Morgan Freeman Finger Painting ~ Kyle Lambert

Señoras y señores, agárrense la mandíbula antes de continuar, que seguro que luego no la encuentran. Yo todavía ando buscándola.
A pesar de las apariencias lo que traigo hoy es una ilustración....Sí, así empieza a caerse la mandíbula, cuando te quedas con la boca abierta. Si oyes un clink clonk mejor mira al suelo, que es ahí donde estará.

Es una ilustración hiperrealista a partir de una foto. Está hecha en un dispositivo móvil, concretamente un iPad. 
Ahora es cuando hay que agarrársela con las dos manos. La mandíbula. 
Está hecha con el dedo. Su autor es Kyle Lambert y a juzgar por el resultado debe de tener unas manos prodigiosas.

Cuando estaba yo formándome en diseño 2D y 3D tuve por compañero un estudiante de Bellas Artes (en realidad había muchos de esta carrera) que utilizaba la misma técnica. Era un gran aficionado al fútbol y a mí me maravillaba ver cómo empezando por unas simples y -en mi criterio profano- amorfas zonas de color acababa construyendo una escena futbolera llena de detalle y realismo. Todo de cabeza, claro. 
Me imaginaba que vería el mundo en manchas de color y luego nos iría poniendo mentalmente los detalles, como los ojos, la nariz, la boca, el pelo... 
Termino con mis historietas y os dejo con el video. 



El enlace a sus trabajos aquí.

5.12.13

Me gustan los contrastes

Cuando el tiempo es frío me gusta recordar el calor y la luz del verano. 




Pero no la temperatura de 40º de la gran ciudad, rodeada de asfalto, tráfico y aire caliente de los aires acondicionados de las fachadas y metida en la rutina de trabajar. Es fácil recordar solo lo bueno.
Buen puente.

2.12.13

Plot-oon ~ Chris Butcher

¿Quién dijo que tener un huerto era una actividad relajante y predecible?
Que se lo digan a los protagonistas de Plot-oon, de Chris Butcher.


Como siempre para terminar el nada desdeñable trabajo detrás de las cámaras en el making off.

Feliz lunes y feliz comienzo de diciembre.

26.11.13

Magdalenas caseras con chocolate

Estas magdalenas deberían llamarse "madgalenas de moras sin moras" porque la receta original es con moras. Pero a veces cuando se me presenta la oportunidad de tener un rato libre para cocinar por placer no tengo todos los ingredientes, entonces improviso y es por ello la razón de estas magdalenas "con ausencia de moras" y sustituidas por chocolate y canela. 
No las hice este fin de semana. Parte del último sábado y el domingo entero estuve muy ocupada dando cobijo a un virus nada simpático que llegó, me dejó tumbada y se fue sin saludar siquiera. Casi lo prefiero, la verdad, porque con tipos tan desagradables cuantos menos tratos mejor. 

[Los ingredientes, escritos a la forma tradicional, tal como vienen en la receta original, excepto las moras:
300 gr. de harina de trigo
160 gr. de azúcar moreno
2 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
1 manzana rallada
3 huevos
5 cucharadas de aceite de oliva
125 ml de yogur natural
2 cucharaditas de vainilla en polvo

Ingredientes para la cobertura:
4 cucharadas de harina
2 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharadita de canela
30 gr de mantequilla]







Lo primero es lo primero, mezclar los ingredientes secos en un bol: 


En otro mezclamos los huevos y el azúcar e incorporamos los ingredientes secos que hemos mezclado en primer lugar (ver foto anterior). 
Por otro lado mezclamos los ingredientes de la cobertura que de momento dejaremos apartada. 
Rellenamos los moldes para magdalenas, bien con una manga pastelera o con dos cucharas pequeñas, y ponemos un trocito de chocolate en el centro. 


Una vez colocado el trocito de chocolate poner la pasta que hace de cobertura. Yo lo hice como un pegotito. Puede ponerse de forma extendida para que cubra la totalidad de la magdalena pero yo opté por simplificar. Era la primera vez que probaba una cobertura de este tipo, tan espesa, y no sabía muy bien cómo iba a quedar al paladar. 


Se hornean en el horno durante 20 minutos a 180º. Y....


La receta original contada aquí